Siendo la democracia el tipo de Estado y de gobierno que se caracteriza por ser dirigido por el pueblo, debemos tener en claro su fin: la mejora en la condición de vida de los habitantes, del pueblo.
Para que se logre ese fin, el estado democrático implementa un mecanismo o instrumento que es el Poder Público. Este poder público se amplía en su existencia, en todos aquellos aspectos que son importantes en la vida del pueblo, por ejemplo, para impartir justicia, mejorar las condiciones del campo, erradicar la corrupción, generar y garantizar la paz social, la educación, entre muchas otras cuestiones más.
Ahora bien, la esencia del poder público es el servicio público porque este último se crea como medio para el bienestar del pueblo. Esa es la única razón de su existencia. Cualquier otra, sería ilegítima, inconstitucional, despegada de la ley y hasta delictiva. A modo de ejemplo, nunca debería entenderse que el poder público existe para beneficiar a un grupo específico de personas y que otorgarles a ellos una ventaja sobre los demás. El servicio público debe ser el que mejor garantice el desarrollo, el bienestar, la educación, la justicia, es decir, todo aquello que tenga como fin mejorar la calidad o condición de vida de todas las personas.
Derivado de lo anterior, afirmo la existencia de un Derecho al Mejor Gobierno Posible como derecho de un pueblo soberano. Si el fin del Estado Democrático es brindar mejores condiciones de vida a las personas y el instrumento empleado para ese fin es el servicio público, entonces debe brindarse el mejor servicio posible a través de las personas más preparadas, honestas y capaces del mismo pueblo.
Pero, ¿quiénes son las personas más capaces, honestas y preparadas? Esa pregunta la debe responder un sistema de evaluación imparcial y abierto a todas las personas, tal como lo prevé el Artículo 123 sección B, fracción VII de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “La designación del personal se hará mediante sistemas que permitan apreciar los conocimientos y aptitudes de los aspirantes. El Estado organizará escuelas de Administración Pública.” Si este requisito evaluatorio no se cumple, hay una grave violación a los derechos humanos y al derecho colectivo del pueblo.
"La peor democracia es aquella donde los cargos se reparten por ambición, no por virtud."
-Aristóteles














