Después de las reformas constitucionales y esas grandes leyes que en su tiempo eran pasadas por unanimidad en congresos divididos, los momentos más frenéticos que se pueden vivir en el legislativo, son los nombramientos. Gracias a mi padre, he podido observar de cerca el proceso por el cual se negocia y pacta un nombramiento.
El proceso es impactante, con el tiempo he aprendido, que no existe puesto pequeño que nombre el legislativo, todos son objeto de interés de senadores, coordinadores y altos funcionarios, simples comisionados pueden ser órdenes directas por parte de Gobernación, peleadas por coordinadores y observadas con atención por senadores.
Me he dado cuenta también, que la preparación, nunca es requisito para los nombramientos, el que es nombrado es sujeto del interés de algún legislador. Pasar por las cámaras es como pasar por un pantano, en el que si sales victorioso, saldrás manchado por los favores a los que estarás sujeto mientras dure tu cargo.
Esta semana, el Senado de la República eligió a decenas de magistrados electorales estatales, que serán los encargados por los próximos 7 años de calificar la validez de las elecciones. Semanas previo a eso, varios senadores se dividieron en grupo y escucharon la comparecencia de más de mil personas que buscaban el puesto.
Conocieron sus currículums, escucharon sus ideas y proyectos, tuvieron la encomienda de evaluarlos y se tenía entendido que serían ellos quienes los elegirían; sin embargo, acabadas las comparecencias, fue el ex gobernador de Chihuahua y ahora presidente de la comisión de juventud quien informó que sería la Junta de Coordinación Política quien designaría a los magistrados y no serían requeridas las evaluaciones.
Entonces ¿Cuál sería el criterio de elección para los magistrados si las evaluaciones hechas por los senadores no iban a ser requeridas?: El Político.
Serían las líneas partidistas, los intereses de los senadores y la alineación de los perfiles el único criterio que sería tomado en cuenta.
La lista fue publicada por la JUCOPO poco antes de votarse y hubo desde ese momento la impresión por la pobreza de los perfiles y el rumor de que la lista había sido una imposición del coordinador.
Lamentablemente, no tuve acceso a las entrañas de la Junta de Coordinación Política. No sé qué tan verídica sea la versión, lo cierto es que por primera vez, no alcanzó la mayoría calificada para pasar y la propuesta fue rechazada.
La alegría duró poco, pues el Coordinador conocido por la dureza con la que hace sus tratos, convocó a la Junta de Coordinación (política) e hizo algunas modificaciones en el dictamen; aparentemente había llegado acuerdos y, eso se pudo confirmar cuando pasó por segunda vez al pleno y fue aprobado por mayoría, mostrando que las líneas partidistas y las imposiciones políticas siguen triunfando sobre la capacidad de los competidores.
Es triste que por muchos años, México se había destacado por la imposición de perfiles cuyo único mérito destacable era la cercanía y amistad con el encargado de la designación; y hoy, cuando supuestamente, atravesamos una transformación, nos hemos topado con las mismas prácticas.














