El problema de las desapariciones en México está íntimamente relacionado con el incremento y la consolidación del crimen organizado. No hay duda de que una gran mayoría de desapariciones se genera por el reclutamiento voluntario o involuntario de personas a los grupos delictivos y otra, también importante, por el asesinato de personas a manos del crimen organizado.
Es justamente a partir del año 2006 que las cifras de personas desaparecidas comienzan a incrementarse en el país, exactamente cuando el problema del crimen organizado comienza a dispararse, sobre todo en la segunda mitad de ese sexenio, que es cuando el expresidente Calderón tenía desatada la guerra contra algunos grupos delictivos.
Desde entonces y hasta la fecha la desaparición de personas se ha venido incrementando, así como la violencia que va aparejada con dicho fenómeno. La desaparición forzada es aquella perpetrada por el estado, sea arresto, secuestro, detención. En México, la primera desaparición forzada reconocida fue en 1969, en el estado de Guerrero, sin embargo, seguramente se trató de una herramienta represiva que utilizaba el estado para desaparecer a opositores incómodos, sin rendir cuentas de ello a nadie. Fue en la década de los 70´s, en el periodo de la guerra sucia, cuando esta práctica tomó fuerza, debido al intento por parte del estado por someter a las fuerzas opositoras más radicales y la característica fundamental fue el secuestro y la tortura.
En la actualidad, las desapariciones están más relacionadas con el crimen organizado debido al reclutamiento que requieren para engrosar sus filas y por los crímenes que giran en torno a este fenómeno, que son miles al año y la mayoría son descubiertos mucho tiempo después.
El descubrimiento de un campo de reclutamiento, en el estado de Jalisco, deja en evidencia un modus operandi del crimen organizado que secuestra a muchas personas para reforzar sus filas con engaños y amenazas e integrarlas a sus células delictivas, pero cuando éstas no aceptan ser parte de ellos son cruelmente asesinadas.
Así pues, tenemos que aceptar que en el país existe un sinnúmero de casas de reclutamiento, de las diversas bandas del crimen organizado, bandas que se han ido consolidando al pasar del tiempo, porque el interés por combatirlas de los diferentes gobiernos ha sido casi nulo. Y, para lograr esa consolidación y crecer, tienen que recurrir a forzar a miles de personas a integrarse con ellos para llevar a cabo sus fines de expansión y control de zonas para realizar sus diversas actividades fuera del marco legal.
La reciente declaración del presidente del comité contra la desaparición forzada de las Naciones Unidas parece fuera de contexto y sin elementos de fondo, al parecer carece de conocimiento de la realidad actual de nuestro país, porque el tema es relevante pero ocasionado por el crimen organizado y no por desapariciones orquestadas desde el estado. Declaraciones sin fundamento no las puede realizar un alto funcionario de un organismo internacional sin que tenga alguna consecuencia, por lo que este funcionario debería rectificar o demostrar su dicho, de lo contrario, la controversia puede generar consecuencias diplomáticas que no tienen razón de ser.














