Se dice mucho que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y se dice esta frase ante sociedades poco participativas, tolerantes a la injusticia y al abuso, si bien podemos afirmar que en México ha habido cambios de fondo en el sistema del poder público, una mayor integración a la sociedad, y que el primer eje estratégico del Plan Nacional de Desarrollo es precisamente la inclusión de la sociedad en la toma de decisiones, lo cierto es que aun hay mucho camino por andar, las universidades, poco opinan o trabajan con los entes públicos aun, los centros de super especialistas aun no resuelven los problemas sociales que deberían resolver, sin embargo, en Morelos, tenemos una excepción, que puede llenarnos de orgullo como sociedad morelense, una asociación civil, que se dedica a revisar las estadísticas y la información pública para presentarla de manera clara y fácil de comprender; una asociación que ha mostrado una imparcialidad admirable, revisando tanto a municipios como al Congreso del Estado, a la Fiscalía, como a entes autónomos, mostrando sus avances o su falta de avance.
Aun cuando es de reconocerse su actuación continua, sistemática; lo cierto es que los entes públicos hacen como que no le ven, aguantan la muestra de estadísticas mientras dure el tiempo de la crítica que puede ser de uno o varios días, para que luego se duerma en el olvido, si las instituciones públicas no hacen o no cumplen con los fines para las que fueron creadas.
Y digo que hacen como que no le ven, porque no sabemos que hayan firmado algún acuerdo, para realizar algo con los datos que les muestra contundentemente y ante la mirada de toda la población. No hemos sabido que alguna de las instituciones que han sido observadas se apreste a atender sus rezagos o sus fallos.
Necesitamos ciertamente más asociaciones de este tipo, pero también necesitamos servidores públicos idealistas, comprometidos con la función que se les ha encomendado.
Una sociedad civil vigilante y evaluante, no podrá con el tiempo más destino que la edificación de un poder público fiel a su pueblo, capaz, eficiente, digno de la sociedad que lo tutela.














