El fenómeno Nayib Bukele y sus logros en el ámbito de la seguridad pública de su país El Salvador, debería de ser tenido en cuenta mucho más que la celebración de algunas personas en el mundo.
Ha mostrado con hechos y no con discursos, que es posible abatir el fenómeno de la delincuencia o de la inseguridad, brindando a su pueblo, realmente una paz social que no tenían desde hacía quizá siglos o nunca antes en su historia.
Debemos preguntarnos, porqué no existen foros debatiendo su estrategia, analizando sus métodos, escuchando sus planteamientos.
¿Será acaso que el ego que surge en las personas una vez que asumen el poder es imaginar que ya se sabe o se puede todo impide analizar nuevas posibilidades o perspectivas?
Se dice que mucho del éxito del Primer Ministro en la India Narendra Modi, es que ha impulsado la participación ciudadana en la generación de soluciones a los problemas colectivos, creando diversas herramientas de participación ciudadana como la denominada MyGov que permite que los ciudadanos participen generando soluciones, diálogo, compartiendo ideas para resolver problemas nacionales.
En otras palabras, es posible que en la humildad de reconocer que no se sabe todo, y que alguien más puede saber o conocer la solución, nos hace mucho más fuertes.
Lo que es impresionante de Bukele es que como ningún otro líder en el mundo a denunciado al denominado Deep State, y puesto el dedo en el renglón del origen de la criminalidad y las pandillas o carteles en el mundo. Ha actuado con un verdadero insurgente, en contra de todo un entramado de instituciones internacionales que han resuelto poco o nada de los problemas en el mundo.
Si quienes son responsables de otorgar a los ciudadanos paz social y seguridad no quieren aprender de quien ya logró lo que parece tan difícil, al menos, los ciudadanos de las naciones con tales problemas, deberían pensar que sí existe ya una estrategia efectiva, y quien la ha llevado ya a su cumplimiento efectivo.
¿Ahora bien, hay que preguntarse, qué pasará en el Salvador cuando ya no esté Bukele?, y es ahí en donde hemos de considerar que la mejor salvación de un pueblo es su propio despertar, una sociedad despierta, sabia, proactiva, estratégicamente dinámica, organizada para salvarse y prevalecer en un mundo como en el que nos ha tocado vivir.














