En alguna ocasión escuché una entrevista a José María Napoleón, quien comentaba que una persona entre la audiencia, le solicitó que cantará la canción de la tumba púrpura. Casi de inmediato la señora corrige el nombre y dice “creo que era la tumba morada”. El cantautor, un poco desconcertado al principio, le pidió a la señora que le recordara cuál era esa canción, a lo que la persona contestó “o harás de esta vida tumba, y de la tumba morada”. Una confusión un tanto divertida ya que la palabra que alude a una vivienda, fue confundida con un determinado color.
El sencillo “Hombre”, escrita en 1978 por el mencionado artista, es una bella canción que criticaba un comportamiento inapropiado de los hombres hacia sus responsabilidades y hacia su manera de interpretar su realidad. Intentó en aquel entonces dar su opinión acerca del respeto a uno mismo y el respeto hacia los demás. Se hablaba de evitar la mediocridad, de dejar atrás el comportamiento de tibieza, de la voluntad independiente con actitud positiva, amable y sana. Mencionaba la virtud de ser constante en lugar de ser el primero. De perseguir tu propósito de manera determinada. De ser resiliente, tenaz, de manejar la frustración a través de una visión de retos en lugar de una visión de límites. De sacrificio para obtener lo bello, lo valioso. De la dignidad en la laboriosidad. Del beneficio en conexiones sinápticas del agradecimiento. De privilegiar la fuerza para ayudar, en lugar de usarla para someter. De usar tu voz para conciliar, para motivar, para buscar y decir la verdad. Habla de lo perjudicial en emitir juicios basados en la fachada, de opinar sin conocer, de callar sin denunciar, de oír sin escuchar y escuchar sin comprender. Habla del principio de frugalidad, del mito de encontrar gracia en la simulación. Habla de ser quien defienda, en lugar de ser victimario.
¿No te da la impresión de que esta canción es atemporal? ¿No te aparece que bien podríamos haberla escuchado apenas ayer y darle el sello de vigencia? ¿No te parece que lo que ahí se dibuja usando el lenguaje poético, es mucho más que sólo un estribillo pegajoso?
El arte y la apreciación estética deberían estar presentes en cada etapa de nuestra vida. Es cierto que la diversidad también debe ser apreciada, pero, aunque en la diversidad existan elementos rescatables para aprecio, beneficio y deleite, también habrá algunos otros que simplemente manifiestan su presencia. Imagina un jardín que extiende una maleza en la gran mayoría del terreno, dejando ver en una mínima sección las rosas que apenas dan botones. Sería un poco extraño que apreciemos más la maleza ya que se convierte en el hogar de alguna fauna nociva que pudiera afectar nuestra salud. Sería poco común que cuidemos, reguemos y enfoquemos nuestra atención en la maleza, ignorando los cuidados para las rosas. No porque sea la mayoría, significa que sea lo mejor. No porque cueste más trabajo, significa que no vale la pena el esfuerzo. No porque la mayoría piense que es correcto, significa que traerá beneficios sustanciales para todos. No porque sea más rápido, significa que será mejor. No porque sea más fácil, significa que es más valioso.
Imagina que trabajas en una empresa que ensambla automóviles, y para poder otorgarte un beneficio laboral, tengan que preguntarle a cada uno de los empleados del supermercado si lo mereces o no, teniendo como base que tú compras ahí tus abarrotes. ¿Crees que la encuesta sea apropiada? ¿Consideras que arrojará resultados justos?
El tema es que para poder emitir un juicio deberíamos estar mejor informados, entender que existirán diversas opiniones, que no todas las opiniones son imparciales, que no es necesario tratar de convencer a nadie. Sólo ser honestos, respetuosos y consientes de los momentos histórico-culturales que vivimos.
Me quedé pensando en las bondades de escuchar una melodía como la de Napoleón. Te invita a la reflexión y eso ayuda mucho para tener un momento contigo mismo. Te orienta hacia diferentes ópticas para considerar nuevas perspectivas. Me quedo con el consejo de no desistir en la persecución de las cosas, personas, actividades y lugares que amas, o harás de esta vida tumba, y de la tumba, morada.
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