Lo que pareció el surgimiento de una insurrección en las filas del magisterio estatal, provocado más por el temor infundado de una mala información, o desinformación generada deliberadamente desde algunos grupos políticos casi extintos, terminó por apagarse rápidamente, sin eco a la también debilitada CNTE que persiste en convocar a marchas y paros, pero cuya respuesta también se apaga por la ausencia de argumentos que van más allá de lo que reiteradamente se ha planteado con relación a la seguridad social y al régimen de pensiones y jubilaciones, que no justifica el radicalismo que practican en su lucha.
La fuerza que no pudo cuajar en Morelos de las expresiones que convocaron a la rebelión, motivada por una pésima comunicación e información desde el gobierno sobre la iniciativa de cambio a la Ley del ISSSTE, tiene su origen en una estrategia de movilización fallida recurrente: un discurso incendiario e irracional, la mala organización, la división pese a ser pocos, el protagonismo de algunos cabecillas y una pronta e irremediable mezcla de intereses ligados a personajes y partidos políticos.
Cuando la iniciativa fue ingresada el pasado 7 de febrero al Congreso de la Unión, la nueva Ley Batres estaba condenada a estancarse, pues a sólo unas horas, se supo por diputados ligados al magisterio que acarrearía consecuencias para un amplio sector de la burocracia del país, no sólo para quienes ganan más, sino para aquellos que de 10 UMAS en adelante perciben su salario y a los que se les aumentaría el gasto de su seguridad social.
Los focos rojos se encendieron y llegaron a oídos del senador y líder del SNTE, Alfonso Cepeda, quien se habría comunicado con Martí Batres para advertirle un inminente descontento del magisterio, no sólo por algunos aspectos de la nueva ley sino por la premura de lanzar la iniciativa sin antes abrir un proceso de consulta a la representación sindical de la burocracia.
Así, el pasado 21 de febrero, durante su intervención en el acto de la Unidad Sindical del Magisterio de Morelos organizado por la Sección 19 que encabeza el Prof. Joel Sánchez, Cepeda Salas dijo que había sostenido comunicación con el director del ISSSTE y con la presidenta Claudia Sheinbaum, y aseguró que ninguna reforma pasaría en perjuicio de los trabajadores porque era un compromiso asumido por el gobierno, mensaje que fue escuchado por los miles de asistentes conformados por secretario de las delegaciones sindicales que conforman la estructura del sindicato, y por directivos, supervisores y jefes de sector que conforman la estructura oficial, por lo que es curioso que a pesar de que el mensaje pudo llegar a todo el magisterio morelense, algunos trabajadores seguirían el canto de las sirenas para responder a la marcha realizada el viernes 25 de febrero, ya que básicamente se dejaron envolver por la frenética desinformativa de las redes sociales.
La situación que transcendió rápidamente a los medios de comunicación y las redes, se convirtió de dominio público en todo el país, y pese a que Martí Batres y la propia presidenta Sheinbaum Pardo explicaron los días subsecuentes que no habría perjuicio para la mayoría de la clase trabajadora al servicio del estado, la guerra desinformativa la volvieron a ganar la CNTE y aquellos grupos del magisterio disidente que, como en Morelos, siempre están a la caza de los desaciertos en temas laborales desde el gobierno.
En estas condiciones incluso, la propuesta para beneficiar a los trabajadores con medidas para liquidar los créditos impagables del FOVISSSTE, entre varias más que contempla la propuesta a la nueva Ley del ISSSTE, se diluyeron al sumarse a las protestas otro tema que sigue latente desde el gobierno del expresidente López Obrador, y que se refiere a la reforma al régimen de pensiones y jubilaciones, cuyo recordatorio a su promesa hizo estruendo en los medios y las redes, magnificando el enojo de la burocracia en general y el de los maestros en particular. En suma, una cosa llevó a la otra, gracias a que desde el gobierno se puso en charola de plata a la CNTE y sus émulos en algunas entidades del país, los pretextos para movilizarse.
En Morelos, los errores al dirigir las protestas y demandas contra el gobierno y Congreso del estado, donde no hay nada que resolver puesto que son temas de la Federación, y luego su dirección al Senado de la República por algunos cabecillas de la movilización, terminó por ahogar el malestar, al salir al escenario “el apoyo” de personajes político-partidistas que lejos de dar credibilidad y confianza, provocaron lo contrario. La propia gobernadora, Margarita González Saravia, invitó a diputados federales a su encuentro de la semana pasada con el grupo de inconformes, para que fueran ellos los receptores de un documento, cuyo contenido tampoco es de su competencia, a ver.
En otra entrega recordaremos el origen de algunos grupos que subsisten como corrientes que se asumen ideológicas y disidentes al interior de la sección 19 del SNTE, la mayoría extinta debido a su atomización y autodestrucción, y de las menos que sobreviven debido a una fallida estrategia de lucha y organización, así como por ceder a intereses particulares de algunos de sus líderes, veremos…














