El expresidente AMLO llevó al país a una situación de conflicto, de enfrentamiento, de divisionismo entre los mexicanos, de acabar con las instituciones. Hasta con la democracia y la justicia acabó, como nunca lo hizo el peor presidente que haya existido en la historia de las Post Revolución. Su política de “abrazos y no balazos” puso de rodillas a los ciudadanos ante los ataques de la delincuencia organizada, quienes tuvieron prioridad en derechos humanos; tanto que, hasta encuentros, rescate de familiares de los más grandes capos y visitas al punto clave de los cárteles de la droga.
A la presidenta Sheinbaum le heredó una carga social tan grande que al parecer no le permitiría programar grandes inversiones en la obra pública o proyectos que resuelvan los grandes problemas de la nación, en infraestructura disponible para hospitales, construcción de nuevas carreteras, mantenimiento a puentes y carreteras actuales. Y eso se vaticina que pronto va causar problemas sociales por esta falta de inversión.
Pero el problema no le llegó por ese lado. Ni AMLO, ni Sheinbaum, ni sus asesores tomaron en cuenta que en el vecino país del norte volvería a ser gobernado por Donald Trump, que a decir verdad nunca le dio un trato de presidente a AMLO, en su primer periodo, que coincidieron en la presidencia. Sn embargo también hubo exigencias como las de mantener en México a los aspirantes a cruzar la frontera, causando conflictos personales entre los indocumentados, hasta enfrentamientos entre ellos, muchos de esos conflictos no dados a conocer a la opinión pública. En su tiempo AMLO se vanagloriaba de supuestos triunfos diplomáticos y conversaciones muy amenas con su homólogo. Pero las fotografías, los reportajes y los comentarios extranjeros decían lo contrario.
En su segunda campaña, Trump prometió a sus electores que iba a resolver el problema de los indocumentados y de la indiscriminada venta y distribución de drogas con Fentanilo en ese país, provenientes de México. López Obrador siempre declaró que no se procesaba el Fentanilo en nuestro país, aunque en la realidad las notas periodísticas se deban a conocer lo contrario.
Asumiendo la presidencia, Donald Trump cumplió su palabra. De inmediato comenzó a deportar indocumentados. Y la amenaza de aplicar Aranceles a las exportaciones de productos mexicanos la puso en la mesa como un pendiente lo declara el 3 de febrero para postergar un mes y prometiendo que, si el Gobierno de México no implementa medidas importantes en el combate a la delincuencia organizada y los cárteles de la droga, el 4 de marzo estaría poniendo en marcha la aplicación de Aranceles.
En el mes de febrero el gobierno encontró varios laboratorios de producción de drogas. También, a falta de detenidos que fueran integrantes de los cárteles de las drogas, el gobierno, en contra de todo proceso jurídico y con el mayor sigilo sacaron de sus celdas a varios delincuentes procesados y no procesados para enviarlos a Estados Unidos, como vil moneda de cambio, tal cual lo hacen las organizaciones terroristas, intercambiando rehenes. De esa manera entregaron, de manera sorpresiva, sin proceso de extradición y sin el menor miramiento sabiendo que algunos de ellos serán ejecutados.
Con estas acciones, trabajadas bajo presión del presidente Trump y el gobierno tratando de dar resultados para evitar la aplicación de los aranceles como ya lo había prometido. Aun con todo ello, el 4 de marzo en México se amaneció con la noticia que si se estaban aplicando los aranceles.
El presidente americano en tono de burla declaró que el gobierno de Sheinbaum no ha realizado lo suficiente. Es decir, no está convencido aún que ahora si se combate a los narcotraficantes.
Pero, la pregunta de este trabajo. ¿Hacia dónde nos lleva a los mexicanos la presidenta? En donde primero, aun con el conocimiento que el país está sometido por el crimen organizado, en donde ha sido el terror el factor común, cuando desmembran, ejecutan, queman vehículos, atacan a los contrarios en sus plazas, sin importar hoy, si en ese fuego cruzado mueran niños, discapacitados, mujeres de la tercera edad.
Hoy la presidenta pide a todo el pueblo de México que se solidarice e invita a realizar una concentración en la plaza pública más grande de la CDMX, en el zócalo. Pero estando la situación política, en donde millones de personas están en desacuerdo con las políticas públicas de la 4T, a la cual pertenece Sheinbaum, en donde se ha tratado de destruir a la SCJN, a los organismos autónomos ciudadanos y que estos gobiernos se han visto envueltos en los casos de corrupción más grandes de todos los tiempos, aun así, la presidenta pide unidad.
Pero ¿hacia dónde vamos los mexicanos? Vamos a enfrentarnos nuevamente en dos posiciones. Los que están de acuerdo y los que no, con la propuesta presidencial. Pero, con acciones políticas internas no se resuelve nada. El embate viene de afuera, por lo tanto, se tiene que resolver fuera. El ser elegida presidenta ya tiene el apoyo de 36 millones de mexicanos. No es necesario una consulta o un mitin como el que va a concentrar el 9 de marzo. Y lo peor, si no se negocia con Estados Unidos vamos hacia una crisis económica.














