El entorno político, económico y de generación de empleo comenzó a complicarse desde el 2017, particularmente en Morelos, tras el sismo del 19 de septiembre del 2017; sus efectos golpearon muy fuerte a toda la entidad, sobre todo a Cuernavaca y Jojutla. El consumo se contrajo drásticamente y la mayoría de negocios se debilitó, pero venía algo más fuerte, la pandemia a partir de marzo del 2020.
Usted lo vivió, toda actividad se congeló y fuimos encerrados por dos o tres meses; los estragos económicos fueron incalculables, ello sumado al dolor de la pérdida de familiares por el virus mortal. Males emocionales y mentales florecieron, con todo lo que ello implica. Pero bueno, ya traíamos el problema de la delincuencia, que en el caso de Morelos, se complicó a partir del 2009, con el asesinato en Cuernavaca de Arturo Beltrán Leyva, que era la cabeza del cártel de "Los Rojos".
Ya imagina usted el daño de esos tres factores en el desarrollo económico y social; la mediana bonanza que había antes literalmente se extinguió, pero hoy vivimos momentos de tensión y angustia por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar aranceles a sus importaciones mexicanas, canadienses y chinas de hasta del 25 por ciento.
No sabemos aún cuál será el daño a mediano y largo plazo, pero por ahora existe incertidumbre y el pronóstico es reservado; el sector empresarial y comercial advierte de un decremento en el desarrollo económico y sobre todo en generación de empleos. Los precios en general tenderán a subir y el nivel de compra-venta en los mercados vendrá a menos.
Desde luego que es un problema nacional, pero a nosotros nos interesa en primer término lo que puede ocurrir en el estado. La expulsión de indocumentados de la Unión americana llevará a menor flujo de remeses, que es algo que le da vida a miles de familias; el alza en los precios contraerá la adquisición de bienes y por los costos mayores, la inversión pública y privada caerá; es lo que se pronostica en estos momentos.
Podemos decir que la administración pública estatal en manos de Margarita González Saravia se antoja atinada, viene haciendo el mayor de los esfuerzos por dejar atrás épocas desafortunadas, que vivimos con los ex gobernadores Graco Ramírez y Cuauhtémoc Blanco. No obstante, el factor arancelario disminuiría mucho la capacidad y respuesta oficial a las necesidades del pueblo morelense. Después de esto ¿qué más nos espera?.














