Se entiende al cambio social como la transformación o cambio en las instituciones, estructuras del poder público que dan servicio a la sociedad, y también a los cambios de la sociedad misma para responder a los retos que se le presentan en cada ocasión, etapa, o momento histórico.
En general los grandes cambios sociales, implican un nuevo y casi siempre mejor nivel de vida, y por supuesto un cambio en las leyes, los derechos, y la concepción del mundo, de los valores, de la cultura.
Cuando hay un cambio social, todo el aparato del derecho se modifica, ya a través de una nueva constitución o cambios profundos en las leyes que marcan con claridad el final de una etapa y el inicio de otra.
El cambio social casi siempre llega antes y los cambios en las leyes después, aunque también sucede que hay cambios en las leyes y luego a partir de esos cambios, devienen los cambios sociales. De hecho, eso es lo idóneo, para eso existen enormes colegiados de legisladores, impulsando normas jurídicas que deben significar mejoras en la calidad de vida de las personas.
Sucede también, que las leyes van más adelante, y que lo que determinan no se ajusta a la realidad social, ya sea porque el propio Estado no tiene los recursos o medios para hacer que se cumplan todos los derechos que ya establecen las normas jurídicas, o bien porque no existe socialmente una exigencia suficientemente fuerte para su cumplimiento.
En esta última consideración es que quiero ahondar; no es suficiente que las leyes enuncien o determinen los derechos existentes, que se enuncie el deber ser en las normas jurídicas, sino existe un conglomerado social, sino hay quienes, desde el pueblo mismo, reclamen preferentemente, en la vía judicial, el cumplimiento de sus derechos y en su caso el resarcimiento de los daños por el incumplimiento de los mismos.
Dicho de otra manera, es indispensable una sociedad civil despierta, conocedora de sus derechos y dispuesta a reclamarlos, para que el cambio hacia mejores niveles de bienestar, de justicia social y justicia a secas, se de en la realidad plenamente.
La libertad nunca se concede sin más, hay que luchar por ella. La justicia nunca se recibe sin más, hay que exigirla” A. Philip Randolf














