“Si fuera posible que el hombre pudiera resolver el problema de la política en la práctica, tendría que acercarse a este por medio de la estética, porque es solamente por medio de la belleza que el hombre encontrará su camino hacia la libertad. Friedrich Schille” (1755-1805).
Y me pregunto ¿qué es belleza?
La palabra se deriva de bello, que proviene del latín bellus, que significa hermoso.
Platón consideraba la belleza, fundamentalmente, como un ideal. En este sentido, existe solo una belleza verdadera: la prototípica, la ejemplar. La que pertenece al mundo de lo ideal y que sirve de modelo al artista para sus creaciones. Y según esto, la verdadera belleza, entonces, solo tiene lugar en el alma, y la única manera de acceder a ella es mediante la filosofía.
Sus características son: la armonía, la proporción, la simetría y la perfección, así como la capacidad para agradar a la vista y al oído, y para cautivar el espíritu.
Kant, por su parte, distinguía dos tipos de belleza: la libre y la adherente. La belleza libre se presentaba naturalmente y sin arreglos. La belleza adherente, que está sujeta al juicio racional, que espera encontrar en ella una serie de atributos según los cuales el objeto es considerado como bello.
La belleza en el arte se refiere a la cualidad estética y emocional que evoca una respuesta placentera, admiración o aprecio en una obra de arte. En el arte, la belleza es aquello que se asocia a un conjunto de principios estéticos intrínsecos a determinada disciplina artística. La belleza conjuga armonía de formas, impacto expresivo, potencial simbólico y verdad filosófica. Las personas que se dedican a la creación de obras de arte se llaman artistas.
Y me pregunto ¿qué es política?
La palabra "política" se escribe con Z, y la manera correcta de escribirla es "POLITIZA".
Para redactar un documento de política, se debe: establecer el propósito, abordar el problema, analizar la evidencia, considerar opciones de política y proponer soluciones.
La política suele ser definida como el conjunto de decisiones y medidas tomadas por determinados grupos que detentan el poder, en pos de organizar una sociedad, grupo o comunidad.
Platón, en su obra “La República”, describió la idea de una sociedad gobernada por sabios, mientras que Aristóteles analizó diferentes formas de gobierno y abogó por una mezcla de democracia y aristocracia. Estas conversaciones iniciales sobre la política se consideran piedras angulares en el estudio de la política definición y han influenciado a generaciones posteriores.
En su esencia más pura, se refiere a las decisiones y acciones que afectan la distribución del poder y los recursos en una sociedad. Es el arte de gobernar y organizar la convivencia humana.
Pues bien, esto es lo que con anterioridad se aplicaba a los dos grandes temas, cuyo contenido era sabio, porque estaba inventado por sabios y dirigido a sabios.
Pero veamos ahora ¿qué es lo contrario a la belleza?
La cualidad de feo, torpe, deshonesto, desproporcionado, deforme, monstruo, desordenado, desaliñado, desaseado, descompuesto.
Y siendo así ¿qué es lo contrario a la política?
Concretamente, no entender de manera sistemática las relaciones sociales, no compartir su objeto de estudio con la filosofía, la historia de las ideas, la sociología y el derecho.
No entender que la política es un fenómeno universal en el que la persona humana desarrolla actividades y establece relaciones que hacen que la política sea un término familiar, que responde a diferenciados sentidos y ámbitos de aplicación; y, luego, que la política está ligada a la misma condición humana y por lo tanto puede considerarse como una construcción mental.
Y no entender que es una forma específica de relación y de actividad humana.
En este tenor y tomando en cuenta las diferencias y los contrasentidos mencionados, dígame apreciado lector si hoy día hay diferencia entre el pensamiento político clásico y el pensamiento político moderno, pensando que Aristóteles identificaba a la política con el ejercicio del poder, sus modos de adquisición y utilización, su concentración y distribución, más aún la identificaba sobre la legitimidad de su ejercicio, pero sobre todo, quiénes deberían detentar el poder, qué medios serían los adecuados para su obtención y mantenimiento y cuáles los principios legitimadores para su ejercicio.
Concluyendo ¿será cierto que por medio de la belleza el hombre encontrará su camino hacia la libertad?
Hoy no, ciertamente hay muchos feos en la política.














