Frente a lo que parece ser una iniciativa de reforma que trastoca los intereses salariales y prestacionales de la burocracia y al magisterio del país, hoy los trabajadores adheridos a las diferentes organizaciones sindicales deben estar más alerta y unidos que nunca. Los días y semanas siguientes serán cruciales para impedir que los cambios y la capitalización que se plantean al ISSSTE, no caiga sobre los hombros de la clase trabajadora, activos y jubilados, y se busquen otras alternativas para financiar a este organismo, deteriorado por la falta de atención de los gobiernos y por la corrupción que por décadas ha sufrido a manos de vivales.
Fundado el primero de diciembre de 1959 y puesto en operación en enero de 1960, la historia del ISSSTE ha sido de claros y oscuros durante 60 años, pero invariablemente, no ha sido por mucho el organismo para el otorgamiento de los servicios de seguridad social a la altura de la expectativa de los afiliados, la clase trabajadora que por una u otra razón, no ha contado con prestaciones y servicios de primer mundo, y pese ello, no puede dejarse de reconocer que a lo largo del tiempo se han hecho esfuerzos por mejorar sus condiciones, sin alcanzar el gran objetivo, es decir, que sea suficiente y eficiente para la burocracia del país.
Por eso, hoy frente a lo que desde el gobierno de la república se estima, como una necesaria transformación radical, no pueden evitarse las suspicacias entre la clase trabajadora y la mayoría de los sindicatos que los aglutina, sobre todo porque los cambios y la reforma que se platea al instituto, se pretende que incluya un rescate financiero con cierta carga para los afiliados, que tendrían que pagar más cuotas, lo que es debatible si se piensa en dos cosas: la primera es que a la par del incremento de las cuotas a los trabajadores no se evitaría seguir recibiendo los mismos servicios y la atención, ya que el ideal de una mejora sustancial no es automático y llevará tiempo, y en segundo lugar, la promesa de sanear, transparentar y desterrar la corrupción en el manejo de las finanzas, no es suficiente, sobre todo porque ya transcurrió un sexenio de la 4T y en poco se avanzó en este tema.
Además, nada nuevo se ha dicho sobre la promesa de reforma al régimen pensionario del ISSSTE para regresar al esquema de jubilaciones, y la burocracia del país ha entrado en una fase de recelo y desconfianza, ya que éste fue un compromiso del régimen que se tradujo en muchos votos en las urnas, por lo que se ha convertido en una afrenta para los trabajadores, a ver…
En el caso del magisterio local y nacional, la pretendida “Ley Batres” debe ser motivo para reactivar el activismo y la unidad del gremio, y para respaldar la posición expuesta por el dirigente nacional del SNTE Alfonso Cepeda Salas, quien a contra reloj busca cabildear la sustracción de medidas que comprometan el salario y las pensiones de los trabajadores de la educación del país, pues claramente ha sostenido que: “la reforma no debe afectar el salario de los trabajadores y que sea únicamente para beneficiarlos, como lo ha expresado la presidenta Claudia Sheinbaum”, veremos…
L@S REDES: A mis queridos colegas del magisterio, incluidos aquellos que siempre están en contra de todo y a favor de nada, no es tiempo de confrontar y sacar a relucir pensamientos y sentimientos arcaicos y fatalistas. Primero que nada, no hay por qué alarmarse con la “Ley Batres” que busca reformar al ISSSTE, más bien hay que informarse e informar a todos sobre dos temas al respecto.
1.- Que se trata de una iniciativa (en ciernes) que aún deberá ser debatida y es muy susceptible de ser modificada, si tenemos en el Congreso de la Unión (como afortunadamente sí lo hay en el senado y en la de cámara de diputados) aliados del magisterio, ya que debe modificarse aquellos puntos que pudieran afectar los porcentajes que nos descuentan en nuestra nómina con cargo al ISSSTE, o bien a las pensiones en el caso de los jubilados.
2.- Que esto sirva para reactivar la unidad y respaldar sin cortapisas, la posición que ha fijado el SNTE a través de su líder nacional Alfonso Cepeda Salas, por cierto, senador, y que es el indicado para encabezar el bloque de legisladores aliados en el Congreso de la Unión, para impedir que la reforma al ISSSTE pase tal cual.
Hoy más que nunca los trabajadores de la educación deben estar unidos para respaldar y apoyar a su sindicato, para que se vea y se sienta ese respaldo. Esta dirigencia nacional no les ha fallado y ha alcanzado logros importantes en materia de salario y prestaciones los últimos seis años. Si se mantiene la unidad y se proyecta hacia la sociedad y hacia las instituciones del gobierno, se pensará dos veces intentar quebrantar los derechos y conquistas de los maestros, veremos…














