Uno de los objetivos de las normas es proteger a las personas de situaciones que pueden atentar contra su integridad, ya sean casos de violencia, derechos laborales, acoso o cuestiones familiares. De igual manera, las leyes también existen para garantizar derechos que dignifican la calidad de vida, como es el derecho a la vivienda, a la educación, alimentación y al trabajo digno.
Sin embargo, en ocasiones se presentan casos en que los jueces deben deliberar sobre cuestiones particulares que, aun cuando están previstas en la ley, la norma puede resultar vaga al momento de su aplicación. Estas situaciones suelen ser delicadas y sensibles, precisamente porque representan casos peculiares.
La misión del juez se puede entender como la de un aplicador de normas que resuelve de la manera más eficaz. No obstante, como se mencionó, existen casos que por su naturaleza compleja, aplicar solamente el contenido de ley se vuelve una limitación, y es necesario un ejercicio más complejo: interpretar.
Un ejemplo de esto lo menciona Dworkin con el famoso caso estadounidense Riggs vs Palmer, que presenta un nieto siendo juzgado de asesinar a su abuelo, debido a que quería adquirir una herencia que le sería heredada en su testamento. El razonamiento era el siguiente: todavía cuando el joven había asesinado a su abuelo, su derecho a la herencia debía ser respetado, ya que había sido fijado legalmente.
El caso se volvió emblemático y pronto se popularizo en los medios. La controversia no tardó en llegar. Muchos sostenían que el derecho a la herencia debía ser respetado, aun cuando había asesinado a su abuelo para conseguirla. La ley, al final de cuentas, debía ser aplicada. Otros sostenían que debía ser incautada como una sanción, para ejemplificar el peso de la justicia, porque de permitir que tuviera la herencia tras un homicidio, era el reflejo de una justicia poco justa.
El juez tuvo su criterio, basándose en el principio que nadie puede beneficiarse de la culpa o el dolo de otra persona, decidió anular el testamento y juzgar al nieto por homicidio. Entonces, su interpretación de ley no se basaba tanto en aplicar de manera literal el contenido, sino buscar el sentido que tienen las normas en su conjunto, el cual era proteger y garantizar la justicia.
Esto nos lleva a considerar que la correcta aplicación de la ley no consiste en únicamente aplicar su contenido de manera literal, sino que en ocasiones se necesita un esfuerzo de interpretación para garantizar el sentido que tiene el espíritu de las leyes, las leyes no son meras reglas con pasos que deben seguirse, sino que están constituidas de principios inalienables.














