La destitución de Uriel Carmona Gándara al frente de la Fiscalía General del Estado (con las carpetas de investigación iniciadas en su contra, los cuestionamientos sobre su honestidad, el desgaste político que traía encima que opacaba los posibles resultados que se dieran en cualquiera de las áreas a su cargo y la animadversión desarrollada en su contra por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo) y la designación por unanimidad de Edgar Antonio Maldonado Ceballos (con su amplia preparación, su juventud y expertiz, el voto unánime de los diputados y la confianza total que le tiene la Gobernadora Margarita González Saravia), traen al ambiente político un viento de cambio esperanzador.
Y es que esta es –tal y como lo advirtió el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE-Morelos), Antonio Sánchez Purón— una oportunidad para restablecer la confianza de los ciudadanos y sectores sociales en la Fiscalía; de combatir la impunidad (hasta un 99 por ciento de las carpetas de investigación iniciadas en la dependencia, no terminaban en nada); de coordinarse con los diferentes niveles de gobierno (¡lejos de esas peleas mediáticas y golpes debajo de la mesa entre el gobernador y el fiscal!) y de garantizar una procuración de justicia efectiva y expedita.
La designación del abogado Maldonado Ceballos, abre también la posibilidad de resarcir los errores que se cometieron en el pasado y generaron heridas hoy en día, muy difíciles de cerrar, como lo fueron las fosas clandestinas en la zona sur y el abandono de los colectivos de búsqueda de personas o de feminicidios y ni que decir de la nula investigación en torno a los delitos comunes, que provocaron que los ciudadanos víctimas de delitos ya no denuncien, porque hay corrupción, malos tratos e indiferencia por parte de los servidores públicos encargados de las investigaciones correspondientes, ante la excesiva carga de trabajo cotidiano, sin gasolina, papel o tinta en las oficinas y sin las herramientas digitales para realizar profesionalmente su trabajo.
También está pendiente la dignificación salarial de los agentes del ministerio público y del resto de los funcionarios de la dependencia, así la protección social, de salud y hasta psicológica para ellos y los integrantes de sus familias.
Ello es tan importante como la transparencia en la aplicación de los recursos y la rendición de cuentas.
El reto que se le ha puesto en las manos a Edgar Antonio Maldonado Ceballos, es ambicioso y se antoja como una travesía azarosa, sin embargo, la gobernadora Margarita González Saravia conoce de sus capacidades y, desde muy antes, estaba contemplado que él llegara al encargo. Ahora, habrá que ver como integra a su equipo de trabajo, quienes son sus colaboradores y como los selecciona, que medidas de combate a la corrupción implementa y cómo reacciona la base ante este cambio de políticas. ¿Habrá dinero suficiente para las liquidaciones? ¿Hasta qué nivel jerárquico se dará la limpia? ¿Habrá auditorías a la dependencia y sanciones a los servidores públicos?
También habrá de conocer quien ocupa el cargo que dejo, como Consejero Jurídico del Gobierno del Estado y cómo operará desde la dependencia, para impulsar las iniciativas de gobierno que le darán forma a la Fiscalía que Margarita González Saravia tiene visualizada… ¡esto apenas comienza!














