Ya lo comenté en entregas anteriores, Trump es un bravucón y su estrategia es provocar para amedrentar. Sin embargo, en México se topó con el dique que representa la Presidenta de nuestro país. Sin caer en sus provocaciones se le dejo en claro que nuestra política no es de sumisión, ni subordinación, si coordinación, si al dialogo, pero jamás al sometimiento.
La política exterior de México es firme y no hay titubeos ante el imperialismo, que intenta de manera desesperada tomar el control internacional a base de acciones de vulgar bravuconería, pero en el fondo sin sentido político, ni respeto a los cánones mínimos de la política internacional. El presidente gringo pretende someter a países con los que tienen alguna relación comercial, pero con una estrategia del garrote que no logra espantar a nadie.
Por su parte México ha demostrado que está a la altura de las circunstancias y con el compromiso de defender la soberanía nacional sobre cualquier intento bravucón de cuestionarla. La presidenta Claudia Sheinbaum está demostrando que tiene temple y la suficiente capacidad para enfrentar situaciones complicadas, como es atender las locuras de un mandatario que actúa sobre ocurrencias sin mucho fundamento, pero basado más en su sentir sin mayor análisis, que debiera tener un mandatario cualquiera.
Además de tener una visión acertada en términos de la política exterior de México, nuestra presidenta está demostrando capacidad para ir cumpliendo compromisos y con ello demostrar la congruencia que será una característica de su gobierno, por lo que la ciudadanía debe tener certeza total que el camino de la transformación seguirá avanzando con paso firme y la política social de apoyo a las mayorías seguirá expandiéndose para beneficio de todo el pueblo de México.
La lucha contra el crimen organizado y contra el tráfico de estupefacientes es la coartada de Trump, este fenómeno se ha desarrollado en México y controlarlo ha sido difícil, sin embargo, para la presidenta es una prioridad que está demostrando en los hechos. La contraparte tiene que ver con el flujo financiero de los millones de dólares de ganancia que representa relacionado con este flagelo y por supuesto con la venta ilegal de armas que provienen, mayoritariamente de Estados Unidos. Este tema está ligado porque los recursos que por un lado se lavan en los paraísos fiscales, sobre todo en Estados Unidos y después de ahí mismo sale el dinero para financiar armas de diversos calibres y que son las que utiliza el crimen organizado para desestabilizar gobiernos.
El acuerdo bilateral, es que en México se controle y castigue a todas estas bandas que trafican con drogas y que Estados Unidos controle la venta indiscriminada de armas que utiliza el crimen organizado. Estas acciones deben presentar resultados en tan solo 30 días, es decir, se tienen que operar de manera inmediata y sus resultados deberán ser tangibles en el corto plazo. El resultado debe tener beneficios en los inmediato y eso debe aplaudirse, aunque las formas del mandatario gringo son totalmente reprobables. El ambiente que debe prevalecer debe ser de colaboración mutua, porque ambos países se benefician de los acuerdos bilaterales que ya se firmaron desde hace tiempo.
Breve comentario a propósito de la destitución en Morelos del fiscal Uriel Carmona, es un primer paso más para que la justicia regrese a Morelos, un paso para refrescar la anquilosada fiscalía que estaba dirigida por un personaje que contamino el poder en Morelos. No sobra decir, que era necesario quitar a quien ya le hizo daño al estado, ahora a continuar con las acciones para que la primavera regrese a Morelos.
Ahora hay que hacer las cosas desde una perspectiva distinta, desde una perspectiva de compromiso social con el pueblo de Morelos para que la justicia sea una realidad. Por eso, hoy es un día para festejar, un paso más a favor de la democracia y la justicia.














