En las calles, en las colonias, en el lugar donde dejaron un cadáver, en el lugar donde levantaron a alguna persona, en el día o por las noches, en donde se escuchan las detonaciones de un arma corta o un arma larga. Es en esos instantes en que se acrecienta el miedo. Pero también crece el horror pensar que uno de esos cadáveres, ejecutados, levantados o balazos estén dando en alguno de nosotros. Nosotros, nuestro hijos, hermanos, papás, familiares o amigos que andamos desplazándonos en espacios con iluminación natural, artificial o en ausencia de ella. El peligro está latente a cada momento, en el día o en la noche.
En nuestro Estado de Morelos llevamos 15 años con la amenaza diaria de ser parte de las estadísticas que miden las instituciones para justificar que hay eficiencia en sus acciones. Y como decía don Antonio Aguilar “El tiempo pasa” y no se nota ni tantito un avance para detener esa violencia. La eficiencia se va a notar cuando disminuya el temor, el riesgo y la percepción del peligro. Hoy, como hace 5, 10 ó 15 años, nos atrevemos a decir que continuamos en el riesgo a cada momento, a cada paso.
Desaparecen ciudadanos, aparecen cadáveres, amanecen narcomantas, relacionan a servidores públicos con organizaciones criminales, recibimos llamadas de extorsión en donde según, la persona del otro lado de la línea, han hecho acuerdos con la Gobernadora y tratan de extorsionarte; en fin, Seguimos inmersos en el riesgo.
En los negocios estamos expuestos a que lleguen de uno u otro cártel a ofrecer seguridad o más bien a imponer seguridad, con el cobro que se ha hecho famoso “derecho de piso”.
Es cierto que nuestra actual Gobernadora está tomando cartas en el asunto y se nota, con las medidas económica y políticas. El involucramiento de los diferentes organismos policiacos, de ejército, de marina, de guardia nacional y es obvio que los resultados estarán mejorando. No ha sido suficiente.
Pero insisto, no se alcanza a percibir esos cambios. Al observar y escuchar las noticias diarias, nos dice lo contrario a lo que perciben las autoridades. Solo veamos a varios servidores públicos que han optado por traer elementos de seguridad personal. Y claro, es comprensible. Pero entonces ¿también entre ellos existe el miedo o es prevención? Lo que sea, el caso es que también se percibe latente la amenaza de un ataque.
Por otro lado, la impunidad con la que gozan los delincuentes, desde que son presentados al ministerio público o son imputados por un juez, no se realizan, con los requerimientos jurídicos las acusaciones, y el juez debe liberar a un presunto delincuente. También, la falta o nula investigación realizada por la Fiscalía correspondiente. Existe el 90% de delitos que no son investigados y menos judicializados, por los que los actores criminales matan a cualquier hora del día, en cualquier lugar y solo se desaparecen. Por falta de estrategia, planes de trabajo, métodos científicos, material de laboratorio, recursos disponibles por parte de personal del SEMEFO, investigadores, personal de laboratorios, investigadores capacitados en la Policía de Investigación Criminalística, por ello, no se llegan a resultados aceptables.
Y aparte a todo esto, la protección que tienen los delincuentes del Crimen Organizado por parte de los gobiernos correspondientes, como ha quedado demostrado en las declaraciones de García Luna, del Chapo, de los Chapitos, del Mayo Zambada en donde dan datos de participación de políticos de alto nivel, tanto de gobiernos anteriores como de los actuales. Por algo Trump amenaza con venir a detener a los delincuentes, pues en México eso no se ha querido hacer, pues, para cada presidente en su momento, es mejor negociar.














