Los derechos humanos son un conjunto de prerrogativas que todas las personas tienen por el simple hecho de existir. Esto quiere decir que son innegables a los seres humanos, independientemente de su condición económica, social o personal. Por otra parte, la Real Academia de la Lengua Española, define a los derechos fundamentales como aquellas prerrogativas declaradas por la Constitución que gozan del máximo nivel de protección y que pertenecen a todas las personas.
Con base en lo expuesto, se puede observar que ambas figuras de derechos se perciben similares; sin embargo, entre ellos existe una discrepancia específica. Esto es, que los derechos humanos son universales, mientras que los derechos fundamentales solo tienen un alcance nacional, por encontrarse regulados en la Constitución de cada país y que por ende pueden variar de acuerdo a cada nación.
Ello quiere decir, que un derecho humano te protege a través la norma internacional, pero si este derecho además se encuentra tutelado por la Carta Magna, existe para las personas una doble protección, lícitamente inquebrantable. Es por ello que la Constitución Mexicana establece distintos derechos fundamentales, como son: el derecho a la vida, la libertad de expresión, la educación, la igualdad, la libertad de culto, de asociación, la seguridad social, el derecho a la identidad, entre otros.
Es importante citar que de acuerdo a la reforma constitucional en materia de derechos humanos del año dos mil once, la dignidad de las personas se constituyó como la base para el reconocimiento del resto de los derechos fundamentales. Lo anterior fortaleció el derecho humano a la identidad, mismo que desde el 17 de junio de 2014, en México se encuentra protegido por el artículo cuarto constitucional. Esta figura garantiza que todas las personas cuenten con los datos necesarios, que permitan su individualización como sujetos en la sociedad. Lo que se materializa a través de documentos como el certificado de nacimiento, la tarjeta de identificación o el pasaporte. La identidad de una persona incluye el nombre, apellido, fecha de nacimiento, género, y nacionalidad.
Este derecho ha generado grandes avances, como es el hecho de que las personas puedan definir de manera autónoma su propia identidad sexual y de género, lo cual trae consigo el poder modificar los documentos de identificación. De la misma manera, para garantizar el derecho a la identidad, se ha determinado que el registro de las personas y la obtencion del primer acta de nacimiento sea gratuita e incluso se han impulsado las brigadas de registro en poblaciónes indígenas.
En fin, el derecho de identidad resulta de suma importancia, toda vez que constituye una vía para conocer los origenes de una persona y saber quien es realmente. Por ende, este derecho esta siendo modificado constantemente, al grado que algunos criterios permiten cambiar el nombre o apellidos de las personas, siempre que no afecten su filiación; pero sin duda, esto defiende la inclusión y rechaza la discriminación.














