Afirma Carl Sagan que la vida es algo raro en un universo prácticamente inerte, inorgánico, la vida, es algo que de pronto surgió, una molécula orgánica, que de pronto se negó al mundo de lo inerte, se negó a la nada, y si un día fue vencida para morir, había dejado a otras moléculas que después se hicieron células y luego conjuntos, para generar formas de vida cada vez más complejas; la vida es entonces un alarde de rebeldía contra el caos, contra la nada, contra la muerte.
Eso es la vida, el orden que se impone al caos, la consciencia que se alza sobre una inconsciencia colosal; visto así, la rebeldía es un síntoma de vida, de vitalidad, de fuerza.
Pensemos esto, en la conducta de los individuos, de las sociedades, de las generaciones.
A la luz de José Ingenieros, solo aquellos que tienen ideales, se elevan sobre la medianía, forjan nuevos caminos, encuentran nuevos mundos a donde la humanidad pueda transitar cada vez mejor, mejores niveles de vida, mejor o mayor comprensión del universo.
La rebeldía ha sido mal interpretada, mal entendida, incluso sancionada, perseguida, porque es el espíritu del cambio; la verdadera rebeldía en los seres humanos es aquella que tiene rumbo, sentido, razón de existir.
Cuando una sociedad se mantiene pasiva, dócil al mal, o a la injusticia, es porque es una sociedad que muere, muere por dentro de sí, aniquilada por el miedo, o por la misma injusticia.
Vivir es no aceptar el mal, negarlo o luchar contra él, afirmar el bien, hacer que impere, la rebeldía, es tal vez, el grito contundente de la oposición a fenecer sin rumbo, la fuerza que mantiene a la civilidad en el rumbo de lo fraterno, de lo sabio, lo bueno o lo amoroso.
Una sociedad que se rebela a la injusticia, al abuso, al robo o a la ausencia de valores, es una sociedad con esperanza, con destino, una sociedad gigante, esa es la sociedad que merecemos y la que debemos heredar a las siguientes generaciones.
El mexicano debemos reconocerlo, tiene una voluntad inquebrantable, una sed inagotable por salir adelante, pone en riesgo su vida y entrega sus frutos a sus seres amados, el ilegal, el mojado, el que se va al otro lado en busca de lo que no encuentra en su tierra, tiene un alto contenido de idealismo, de fuerza vital, de rebeldía.
"La desobediencia es la virtud original del hombre. Mediante la desobediencia y la rebelión se ha realizado el progreso". Oscar Wilde














