El alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, consideró que la detención de Lino “N”, alias “El Patrón”, señalado por autoridades federales como uno de los principales generadores de violencia en Morelos, puede tener un efecto temporal en las condiciones de seguridad de la entidad.
El presidente municipal sostuvo que la captura representa un momento que debe ser aprovechado por las autoridades para fortalecer las acciones de prevención del delito y atención a las causas, con el objetivo de evitar que una disminución momentánea de la actividad criminal quede limitada a un periodo corto.
Lino “N” fue detenido el 3 de noviembre en Ixtapaluca, Estado de México, como resultado de labores de inteligencia e investigación de autoridades federales.
Urióstegui habla de una pacificación temporal
Urióstegui señaló que la captura puede incidir en una pacificación temporal, aunque advirtió que alcanzar condiciones permanentes de seguridad dependerá de las acciones que se desarrollen después de la detención.
Su planteamiento no implica que ya exista una reducción comprobada de homicidios, extorsiones u otros delitos en Morelos.
El impacto real de la captura deberá medirse conforme avance el tiempo y se observe el comportamiento de los indicadores de seguridad.
La detención de un presunto líder criminal puede afectar la capacidad operativa de una organización, pero también puede generar reacomodos internos, por lo que una captura por sí sola no garantiza una disminución permanente de la violencia.
Lino “N” es señalado como uno de los líderes de “Los Linos”
Las autoridades federales identifican a Lino “N” como uno de los presuntos líderes de “Los Linos”, organización a la que atribuyen operaciones delictivas en distintos municipios de Morelos.
Las investigaciones ubican presencia del grupo en Cuernavaca, Cuautla, Emiliano Zapata, Tlaltizapán, Yautepec y Jiutepec.
Entre los delitos atribuidos a la organización se encuentran extorsión, homicidio, robo de vehículos y narcomenudeo, de acuerdo con las líneas de investigación oficiales.
Estos señalamientos forman parte de las investigaciones en curso y no constituyen una sentencia contra el detenido.
Captura derivó de labores de inteligencia
La detención fue resultado de trabajos de gabinete, campo e inteligencia que permitieron ubicar la zona de movilidad de Lino “N” en Ixtapaluca.
En la operación participaron distintas instituciones federales, entre ellas la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Fiscalía General de la República, Marina, Defensa y Guardia Nacional.
Durante la captura fueron asegurados un arma de fuego, cartuchos, dosis de droga y un vehículo.
El detenido y los indicios quedaron a disposición del Ministerio Público, que deberá determinar su situación jurídica.
Operaciones contra “Los Linos” comenzaron meses atrás
La captura se suma a una intervención realizada el 6 de mayo de 2026 en Yautepec, donde fueron detenidas ocho personas presuntamente vinculadas con la misma organización.
Entre ellas estaban Rodolfo y Carlos Adame Sotelo, identificados por las autoridades como hermanos de Lino “N”.
Con la captura del 3 de noviembre, las autoridades federales reportaron nueve personas detenidas vinculadas con esa estructura dentro de las operaciones anunciadas hasta ahora.
Urióstegui pide mantener prevención y atención a las causas
El alcalde de Cuernavaca reconoció el trabajo de inteligencia e investigación realizado por las autoridades federales y consideró que el siguiente paso debe concentrarse en evitar que otras estructuras ocupen los espacios dejados por la organización.
Urióstegui planteó que la prevención del delito, atención a las causas y continuidad de los operativos serán necesarias para que cualquier reducción temporal de la actividad criminal pueda convertirse en una mejora sostenida.
La captura ocurre además en un contexto en el que Cuernavaca mantiene elevados niveles de percepción de inseguridad, por lo que el propio alcalde ha reconocido anteriormente que modificar esa percepción requiere resultados continuos y no acciones aisladas.
Por ahora, la posible incidencia de la detención sobre los niveles de violencia permanece como una expectativa expresada por el presidente municipal y deberá contrastarse posteriormente con los indicadores de seguridad.
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