Algunas parroquias de Cuautla han modificado los horarios de sus celebraciones religiosas ante los recientes hechos de violencia registrados en la zona oriente de Morelos, informó el vicario Tomás Toral Nájera.
Los ajustes incluyen celebraciones que han sido adelantadas, por ejemplo, de las 18:00 a las 17:00 horas, con la intención de que los feligreses puedan regresar a sus hogares más temprano.
Toral Nájera señaló que la Iglesia Católica respalda que el Plan Cuautla pueda extenderse a otras regiones del estado, aunque calificó la estrategia como “un gran intento” para avanzar en la pacificación de Morelos.
Cambios de horario tienen antecedentes en Cuautla
La modificación de actividades religiosas por motivos de seguridad no comenzó esta semana.
En mayo de 2026, la iglesia del Señor del Pueblo ya había modificado o suspendido algunas celebraciones programadas a las 06:00 horas debido al temor por robos y otros hechos delictivos.
Incluso desde enero de 2024 se habían documentado ajustes de horarios y reducción de actividades nocturnas en parroquias de la zona oriente debido a la preocupación de los feligreses por la inseguridad.
Los cambios actuales, por tanto, forman parte de una problemática que ha incidido durante varios años en la organización cotidiana de algunas comunidades religiosas de Cuautla.
Iglesia respalda ampliar el Plan Cuautla
El Plan Cuautla no se limita a operativos policiacos. La estrategia combina acciones de seguridad con programas de bienestar, educación, desarrollo económico, cultura y atención a las causas de la violencia.
Durante su implementación se anunció una inversión estatal de 477 millones de pesos para distintas acciones, además del despliegue inicial de 394 elementos y 79 unidades de seguridad en 14 colonias del municipio.
La estrategia ha puesto especial atención en delitos como homicidio, extorsión y cobro de piso.
Toral Nájera consideró que el plan representa un esfuerzo importante y manifestó su respaldo a que pueda replicarse en otras regiones de Morelos.
Gobierno reporta reducción en homicidios y avances contra extorsión
Las autoridades estatales han presentado cifras que muestran una reducción en algunos indicadores de violencia.
El 22 de octubre, el Gobierno de Morelos informó que el promedio diario estatal de homicidio doloso pasó de 4.3 casos en noviembre de 2024 a 1.8 en septiembre de 2026, lo que representa una disminución de 58%.
El dato corresponde al conjunto del estado y no exclusivamente a Cuautla.
En materia de extorsión, el balance oficial señala que Cuautla pasó del primer al décimo lugar nacional en carpetas de investigación relacionadas con este delito.
Las autoridades también reportaron 67 personas detenidas por casos vinculados con extorsión y 132 líneas telefónicas inhabilitadas dentro de las acciones del Plan Cuautla.
Cortes distintos muestran una evolución reciente
Los datos deben leerse de acuerdo con el periodo que mide cada reporte.
El 21 de septiembre, con cifras acumuladas de enero a julio de 2026, Cuautla todavía aparecía en primer lugar nacional en incidencia de extorsión presencial entre ciudades de más de 100 mil habitantes.
El balance posterior, difundido en octubre, reportó una mejora en esa posición.
Ambos registros corresponden a cortes temporales diferentes, por lo que no necesariamente se contradicen. Sí muestran que la situación de seguridad ha cambiado durante el año mientras permanecen efectos sociales de los meses anteriores.
Las propias autoridades federales habían reconocido a finales de septiembre que todavía se registraban hechos violentos y que el Plan Cuautla no debía entenderse como una solución inmediata.
Iglesia pide mirar más allá de las estadísticas
Frente a las cifras oficiales, Toral Nájera sostuvo que la evaluación de la seguridad también debe considerar lo que viven las familias.
El vicario señaló que detrás de los indicadores permanecen casos de dolor, desapariciones, extorsiones y sufrimiento que la Iglesia conoce mediante el contacto con sus comunidades.
Su postura no niega estadísticamente los descensos reportados por las autoridades, sino que plantea una lectura distinta: los avances medidos por las instituciones todavía conviven con experiencias de violencia que continúan afectando a habitantes de la región.
Los ajustes de horarios en algunas parroquias de Cuautla muestran uno de esos efectos cotidianos, mientras autoridades mantienen el Plan Cuautla y reportan avances en homicidio y extorsión.
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