Los siete panteones municipales de Cuernavaca se encuentran saturados en su totalidad, mientras que alrededor del 50 por ciento de las tumbas permanecen abandonadas desde hace décadas, informó el director de Panteones, Pablo Talavera Camacho.
El funcionario detalló que los cementerios municipales concentran cerca de 10 mil fosas en condición de abandono, algunas de ellas desde hace 40 y hasta 50 años, debido a que los familiares dejaron de visitarlas y de cumplir con los pagos correspondientes.
Panteón La Leona concentra el mayor número de fosas abandonadas
Talavera Camacho señaló que el panteón La Leona concentra el mayor número de fosas en esta situación, con tumbas que durante casi cinco décadas no han recibido visitas ni han registrado el cumplimiento de las obligaciones correspondientes.
Sin embargo, alrededor de 4 mil espacios se encuentran en condiciones de ser recuperados por el municipio, lo que permitiría atender parcialmente la falta de lugares disponibles en los cementerios municipales.
Mantenimiento anual cuesta 470 pesos
El director de Panteones explicó que los propietarios de las fosas deben cubrir una cuota anual de mantenimiento de 470 pesos.
Asimismo, detalló que, después de nueve años sin realizar los pagos correspondientes, el municipio puede iniciar el proceso para recuperar el espacio, de acuerdo con los procedimientos establecidos.
Cuernavaca recurre al traspaso de fosas
Ante la falta de espacios en los panteones municipales, el Ayuntamiento ha recurrido a los traspasos de fosas entre particulares como una alternativa para atender la demanda.
Mientras tanto, las autoridades municipales trabajan en la identificación y recuperación de tumbas abandonadas o con adeudos, con el objetivo de ampliar la disponibilidad de espacios para nuevas inhumaciones.
Los siete panteones tienen 27 mil fosas
Finalmente, Talavera Camacho detalló que los siete panteones municipales cuentan con alrededor de 27 mil fosas, en las cuales pueden sepultarse hasta tres personas.
Además, cada siete años puede realizarse la exhumación de los restos para permitir una nueva inhumación, una medida que contribuye a optimizar los espacios disponibles ante la saturación de los cementerios de Cuernavaca.









