A un día de la celebración de San Miguel Arcángel, la venta de las tradicionales cruces de pericón registra una disminución, mientras que la flor utilizada para elaborarlas también escasea debido a las condiciones climáticas adversas y a la falta de lluvias durante este año.
Sequía afecta la producción de pericón
Comerciantes locales señalaron que la sequía afectó de manera importante la producción de pericón, por lo que actualmente existe poca flor disponible para elaborar las cruces que tradicionalmente se colocan en las puertas de los hogares como parte de esta celebración religiosa y popular.
“Salió muy pero muy poco pericón. Ahí le vamos dando, gracias a Dios”, comentó uno de los vendedores, quien explicó que las cruces se comercializan actualmente entre 15 y 20 pesos, dependiendo de su tamaño.
Además de la escasez, parte de la flor disponible presenta signos de deterioro. Los comerciantes atribuyen esta situación a las condiciones climáticas registradas durante los últimos meses, que han reducido la cantidad y la calidad del producto que llega a los puntos de venta.
Disminuye la presencia de vendedores y compradores
Durante un recorrido por los lugares donde tradicionalmente se comercializan estas cruces, se observó una menor presencia de vendedores en comparación con otros años. Esta situación refleja tanto la poca disponibilidad de la flor como una menor demanda por parte de la población.
Por su parte, compradores señalaron que otro factor que preocupa es el paulatino abandono de algunas costumbres populares, particularmente entre las nuevas generaciones, que cada vez participan menos en prácticas que durante décadas formaron parte de la identidad de las comunidades.
Familias mantienen la tradición de las cruces de pericón
Pese a la escasez y al deterioro de la flor, algunas familias mantienen la tradición y acuden a comprar sus cruces para posteriormente llevarlas a bendecir, como parte de la celebración de San Miguel Arcángel.
La costumbre establece que las cruces de pericón se colocan en las entradas de las viviendas, donde, de acuerdo con la tradición religiosa y popular, representan una forma de protección para los hogares.
Para quienes aún conservan esta práctica, la disminución de la cosecha no representa un motivo para abandonar la tradición. Por el contrario, mantener la compra, bendición y colocación de las cruces permite preservar una costumbre que continúa formando parte de las celebraciones de numerosas familias.
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