En Morelos, el crimen organizado ha impuesto una nueva modalidad de extorsión denominada “vacuna”, que consiste en cobrar cuotas obligatorias no solo a comerciantes, sino también a familias por el simple hecho de vivir y tener una propiedad en zonas bajo control criminal.
Las bandas exigen pagos periódicos bajo amenazas de muerte o daños a la propiedad, renombrando el tradicional “cobro de piso” como una supuesta vacuna de protección.
Expansión de la práctica
A diferencia de años anteriores, las cuotas ya no se limitan a negocios, sino que se extienden a familias comunes, generando un clima de miedo e incertidumbre en municipios como Cuautla, Teyapixtla, Yautepec y Temoac.
El obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, denunció públicamente que los habitantes son intimidados para pagar este impuesto ilegal y evitar agresiones directas en sus hogares.
Operativos de seguridad
El Gabinete de Seguridad federal, en coordinación con autoridades estatales, ha desplegado más de 1,100 elementos de seguridad en zonas críticas como Cuautla, además de ejecutar aprehensiones de presuntos integrantes de grupos delictivos locales e investigaciones a funcionarios vinculados con estas redes.
Origen del término “vacuna”
El uso de “vacuna” como sinónimo de extorsión nació en Colombia hace más de 25 años, cuando grupos guerrilleros como las FARC y el ELN, así como fuerzas paramilitares, impusieron un “impuesto revolucionario” a ganaderos y empresarios.
Este cobro forzado fue bautizado como “vacuna” bajo la retórica de que era un pago necesario para “inmunizar” a las víctimas contra secuestros, robos o ataques de los mismos grupos armados.









