Integrantes del movimiento Resistencia Estudiantil UAEM marcharon ayer desde la zona de El Niño Artillero hacia el centro de Cuernavaca. Lo que inició hace más de 40 días como un grito unísono contra los feminicidios de Kimberly y Karol, hoy enfrenta un desgaste por el prolongado cierre de instalaciones y la fragmentación del movimiento.
La movilización de este lunes registró una baja participación, alcanzando apenas unos 50 estudiantes, en contraste con las marchas masivas de marzo.
Acusaciones de hostigamiento
Los manifestantes denunciaron una campaña de hostigamiento y desgaste por parte de las autoridades universitarias, con quienes sostuvieron una reunión para continuar la mesa de negociación.
Mientras la Rectoría reporta que el 75% de la comunidad ha regresado a clases, la Resistencia Estudiantil acusa que directivos de facultades como Nutrición y Enfermería han presionado a los alumnos para romper el paro, utilizando el miedo a represalias académicas.
Rechazo al Plan Integral de Seguridad
La principal demanda del movimiento sigue siendo el tema de seguridad universitaria. Sin embargo, los estudiantes rechazan el acuerdo de la Rectoría y el Gobierno del Estado para integrarse al Plan Integral de Seguridad, al considerar que es una simulación y que no fueron incluidos en el diseño de las estrategias de vigilancia.
Crítica a la FEUM
Otro punto crítico de la protesta es el rechazo total a la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM). Los marchistas exigen el reconocimiento de un órgano de representación alterno, tras señalar que la dirigencia actual ha sido “la gran ausente” y cómplice del silencio institucional durante la crisis.














