La “sana rabia” saco a las calles a miles de mujeres en Cuernavaca, para visibilizar las violencias que les discriminan, las agreden, las violan y las matan. Ellas, salieron con la rabia en la garganta para exigir justicia por las mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio en Morelos.
En su andar por las calles de la capital morelense, las mujeres inspiraron ternuras, emociones y actos de solidaridad; hicieron derroche de creatividad e ingenio; pero también rompieron cristales, pintaron paredes y despedazaron los muros de las instituciones que, aseguran han contribuido a que Morelos sea un estado feminicida.
Ni las altas maderas, las lonas o los empaques --colocados un día antes--, impidieron que se vandalizara el edificio de la Justicia Federal, el Tribunal Superior de Justicia, la Catedral de Cuernavaca, las letras de Morelos y el Palacio de Gobierno, sede del Poder Ejecutivo Local.
Mazos, martillos y pintura en aerosol, se convirtieron en sus armas de protesta y desahogo de la indignación, ante los cada vez más frecuentes feminicidios, desapariciones, violencia vicaria y los muy largos juicios en los que a las mujeres, se les impide acceder a la justicia.
El recorrido desde el sur de Cuernavaca y hasta la plancha del zócalo –entre la batucada, víctimas de feminicidio, familiares de desaparecidas, infancias, víctimas de violencia vicaria, mujeres discapacitadas, universitarias, maestras, mujeres en patines, bicicletas y motocicletas--, sacudió la mañana del sábado de nueve a 12, con consignas vestidas de negro, morado y verde.
A cacerolazo limpio, entre bengalas de humo de color, lluvias de pétalos de flores y alas de mariposas, llamo la atención un cartelón que demandaba juicio político y desafuero para el exgobernador de Morelos, hoy diputado federal de Morena, Cuauhtémoc Blanco Bravo.
Gestos solidarios
En su camino, la marcha recibió gestos de solidaridad y apoyo: se instalaron varios puntos de abastecimiento por parte de empresas particulares como tintorerías, agencias vehiculares y hasta particulares.
En la Glorieta “Niño Artilero”, un distribuidor de Didi desafió la convocatoria de la movilización: nada de hombres.
Alexis se mantuvo al margen de los contingentes, en silencio. Montado en una piedra, se dejó ver. Colocó en los lados de su bolsa, mensajes de solidaridad con las mujeres: “Soy el papá de las niñas que nunca vas a tocar”. “Yo las apoyo porque quiero que mis hijas crezcan libres”.
Yo cuidaré de ti
En la esquina de la Avenida Morelos y Nezahualcóyotl, Verónica Pineda dio la bienvenida a las manifestantes con globos y carteles con la leyenda: “Si te sientes agredida o acosada, entra a mi tienda” y “Toma mi mano, llámame tía y yo cuidaré de ti”.
Dijo que por iniciativa propia, su negocio, se convirtió en un punto seguro para las mujeres, las niñas y las adolescentes que se sientan en riesgo, encuentren un lugar seguro.
Emocionados hasta los ojos
Al avance de su marcha, casi enfrente de la Catedral de Cuernavaca, las mujeres que marchaban detuvieron su paso al ver a una mujer de cabellos blancos y mucha elegancia, sentada en una silla, a la sombra de un árbol de Bugambilias, portando cartelones de apoyo.
La emoción de sus ojos azules, se derramaba en forma de lágrimas. Ante la cámara, María Teresa se reconoce emocionada porque a sus 90 años, ve cómo las mujeres salen a las calles a pelear por sus derechos. En su juventud, esto no se veía. “Yo les digo, ánimo, que sigan en la lucha, en la disposición de luchar por su derechos”.
El pronunciamiento
Al arribar a la plancha del zócalo y ante los contingentes, se dio lectura a un pronunciamiento para exigir justicia por las mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio en Morelos; derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia.
Acusaron que la negligencia e indolencia del Estado ha permitido que la violencia contra las morelenses sea del 69.6%, cuando a nivel nacional es del 70.1%, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021.
“Es preocupante observar cómo la violencia contra nosotras no para y se encuentra en aumento, pues Morelos cerró el 2024 con 50 feminicidios y en 2025 se encuentra como el tercer Estado más peligroso a nivel nacional para las mujeres con 4 feminicidios en lo que va de enero según fuentes oficiales, ya que las colectivas tenemos contabilizados 17 feminicidios”.
Rechazaron “la presencia de la Guardia Nacional en nuestros espacios, la militarización de nuestras calles nos pone en un mayor riesgo de ser asesinadas y desaparecidas, reiteramos que necesitamos políticas públicas con una mirada feminista”.
Posteriormente, se dio espacio a la participación de los contingentes, iniciando con la Marea Verde y las mujeres discapacitadas, representadas por las sordomudas; así como diversas denuncias públicas por parte de mujeres anónimas, quienes dieron cuenta de abusos sexuales por parte de sus familiares, en escuelas públicas y de largos juicios que han pospuesto el acceso a la justicia para las mujeres en Morelos.
Unas 200 manos
Mientras que desde el templete, las mujeres sanaban denunciando anónimamente las violaciones sexuales y agresiones de las que han sido víctimas, Itzel recorría la plancha de la Plaza de Armas: En una mano llevaba la foto de su agresor y en la otra, una botella con pintura roja. Portaba un cartel con una leyenda desafiante: “Píntame si has vivido violencia”.
Ella explica que este ejercicio, le permite liberar y liberar a otras, de ese sufrimiento. Su ropa, estaba más que saturada de pintura roja: “Llevo unas 200 manos encima. Todas las que estamos aquí, marchando y peleando, hemos sufrido violencia”, señaló.
Pasado el mediodía, las mujeres se dispersaron en orden, dejando detrás de sí, espacios para la sororidad, el acompañamiento y la sanación individual, muchas metas por lograr, pero también daños a la propiedad, que molestaron a más de uno.














