Después de afirmar que hay preocupación en la iglesia católica por las deportaciones masivas de Estados Unidos a connacionales, el Episcopado Mexicano y la Diócesis de Cuernavaca están a la espera de constatar el número de repatriados y considerar si las parroquias podrían funcionar como centros de atención de paso.
El Presbítero de la Diócesis de Cuernavaca, Tomás Toral Nájera, afirmó que la iglesia católica no tiene propiamente albergues como tales para dar refugio a los deportados, por lo que primero hay que conocer la magnitud del problema para buscar soluciones.
Por tanto, están a la espera de las determinaciones que tanto la Diócesis como el Episcopado adopten para apoyar a los hermanos migrantes. Por lo pronto, la comunidad católica está en oración, pidiendo por ellos.
“Sabemos que ya hay algunas deportaciones que están llegando a la frontera. En este sentido, como Diócesis de Cuernavaca, estamos esperando las indicaciones de monseñor Ramón Castro Castro, para conocer la dimensión de movilidad humana”, afirmó el presbítero. Y agregó: “Cada Diócesis, como el Episcopado, tiene esta dimensión de movilidad”.
Es en esa expectativa de reporte de cada Diócesis como el Episcopado tendrá datos más reales de la magnitud de las deportaciones y de las movilizaciones de que son repatriadas. No será un asunto sencillo, advierte, por lo que señala: “En la iglesia católica mexicana hay preocupación, pero tendremos que ver cuáles son las cosas que nos corresponden con qué es lo que contamos”.
Destacó que la iglesia católica no cuenta con una casa para migrantes, por tanto, la propuesta de que las parroquias pudieran ser utilizadas como refugio temporal para las personas que van de regreso a sus entidades de origen puede ser una opción digna de ser analizada. “Que las iglesias mismas en las comunidades podamos ayudar a atender personas que van de paso”.
Por lo que hace a los primeros cien días de gobierno de Margarita González Saravia afirmó que en el combate a la corrupción hay avances, porque si bien es cierto que cada gobierno emprende acciones contra sus antecesores, la diferencia ahora es que se están presentando denuncias formales.
Por cuanto hace a los problemas de inseguridad y los homicidios registrados en la entidad, el presbítero Tomás Toral Nájera afirmó que, lamentablemente, la violencia es un problema que se ha arraigado en todo el país y que Morelos no es la excepción. No obstante, existe la confianza de que con las acciones que se han emprendido paulatinamente se recuperen la paz y la tranquilidad entre los distintos sectores sociales, en una tarea que llevará tiempo, pero a la que hay que darle el voto de confianza.














