La democracia ¿algo inalcanzable?

La democracia ¿algo inalcanzable?


Por Daniel Espina Pérez el 24/09/2021 - 06:10

Hablar de democracia en el gobierno, es el anhelo del hombre por decidir quién lo gobierna. Es un Derecho, es una filosofía, es una necesidad. Los filósofos griegos comenzaron a definir una democracia en su gobierno siglos antes de Cristo. A lo largo de la historia se han dado cruentas, guerras, luchas sociales, revoluciones en la búsqueda de una democracia. Finalmente, en el siglo XXI, se ha logrado posicionar a la democracia en muchos países.

Con las grandes y muchas variantes, existen un sinfín de tipos de democracias. Pero, existen preguntas históricas y profundas. ¿Estamos preparados para la democracia? ¿A quién corresponde ejercer la democracia? ¿Es válido luchar hasta la muerte por la obtención de la democracia? ¿Por qué quienes obtienen poder, les cuesta mucho aplicar los elementos de la democracia? Esta y muchas preguntas más van haciendo su aparición en cuanto se reflexiona acerca de la democracia. Para tratar de entender lo anterior, primero debemos comprender un elemento, el poder. La raíz etimológica indica que poder viene de la palabra del latín vulgar poserey este de posee, potis y este de una raíz indoeuropea poti que significa amo, dueño, esposo. Por lo tanto, la palabra poder indicar potente, potencia, potencial.

Se dice que la concepción jurídica establece que el poder es un derecho que uno posee como un bien y que se puede transferir o enajenar de manera total o parcial mediante un acto jurídico. El poder es el que todo individuo posee y que puede ceder total o parcialmente para constituir un poder o soberanía política.

El poder se ejerce hoy para dos cosas dentro de lo más sobresaliente. 1. Para imponer decisiones sobre otros, demostrando que puede hacerlo. 2. La otra, es para que, desde el punto de vista económico, pueda hacerse valer y obtener para sí, pocos, medianos, grandes o estratosféricos beneficios económicos.

En México, como una reacción a la dictadura, al autoritarismo, a finales del siglo XIX y principios del XX, nació una lucha por la democracia; es decir, se buscó cambiar las formas de elección. Para ello tuvo que morir mucha gente, en la revolución, los asesinatos, las traiciones, hasta llegar a una democracia pactada, que se ejerció y se vino ejerciendo hasta finales del siglo XX. A partir del siglo XXI, se dice, claro, con todo el bagaje de una instrumentación electoral, se llegó a una democracia. Aunque eso no se ha concluido. Podemos estar en una transición hacia una verdadera democracia.

Sin embargo, como análisis de las preguntas escritas líneas arriba, los mexicanos preferimos entregar el poder a otra persona, porque eso es comodidad, es no ejercer una responsabilidad, de ser parte de la solución, al hacer, porque eso implica trabajo, dedicar tiempos, esfuerzo, pensar y exponerse a que te critiquen. Es tanta la indiferencia del mexicano que entrega el poder a los funcionarios del Estado en sus tres órdenes y los tres niveles, pero también entrega el poder a sus dirigentes sindicales. Y aún más. Es tanta la irresponsabilidad (que quiere decir falta de ella y no un término peyorativo) que les permitimos a esos dirigentes políticos, sindicales, gremiales, que se reelijan.

O sea, todo los que pelearon los grandes pensadores como Rousseau, Voltaire, Flores Magón, Madero, entre muchos más, nosotros lo hemos convertido en vapor y se diluye poco a poco en el ambiente. Lo cual ha permitido que los que si lo ejercen puedan, primero que nada, llenarse de poder infinito y segundo, beneficiarse de manera económica, material. La prueba está ahí, hombres ricos que eran pobres, pero que participaron en la política y hoy son grandes magnates. Dirigentes sindicales que se reeligen dos, tres, cuatro periodos y hasta más. ¿Y los ciudadanos, y los sindicalizados, y los agremiados a las organizaciones? Callados, esperando que aparezca alguien de llegue a ejercer el poder, su poder.

*IR