Dejemos de lamentar, y empecemos a disfrutar.

Dejemos de lamentar, y empecemos a disfrutar.


Por Nicanor Pérez … el 14/09/2021 - 04:08

Casi todos, gracias al avance de la ciencia, lo sabemos ahora: nuestros cuerpos son perfectos; el problema es que la mayoría de quienes están en posesión de ellos, son ignorantes e irresponsables y por ello, lo enferman y deterioran; la triste consecuencia: en lugar de ser el medio o vehículo que debiera; al descuidar a nuestro cuerpo, lo transformamos en un estorbo en nuestro proyecto de una vida productiva, saludable y placentera.

Y así como el excesivo consumo de alimentos, que en gran porcentaje son productos chatarra, produce diversos estragos; de igual manera, el caos de pensamientos desordenados, nos hace sentirnos irritados y agotados.

Imposible evitarlo, tardamos mucho en ser sabios; tanto docentes como alumnos, en determinados momentos; somos víctimas de nuestros dramas psicológicos, que nos atan y conducen al calabozo del sufrimiento; y en ese trance, todo nos parece absurdo y fatal; porque el dolor temporal, nos impide compartir y disfrutar, de la belleza y bondad de nuestra experiencia existencial.

Nos volvemos enemigos de nosotros mismos; cuando perdemos la confianza y el optimismo; paradójicamente somos la generación que hemos vivido con mejor confort; pero ello no significa que disfrutemos de una felicidad mayor.

Los docentes de las nuevas generaciones; deben confrontar sus métodos tradicionales; deben desechar y desaprender todo aquello que nos ha hecho egoístas, insensibles y banales; deben inculcar e inspirar en sus alumnos el deseo innato de aprender cada día más para ignorar cada día menos; porque no hay otro camino para ser felices y buenos.

El virus que enfrentamos y padecemos nos sigue dando grandes lecciones; podemos tener acumulados todos los recursos financieros y materiales a nuestra disposición; pero frente a la muerte, no se distingue condición.

Un fatigado caminante, al pasar por una aldea preguntó a un alegre infante: -Cuánto me falta para llegar a la montaña donde vive el Maestro que me enseñará a cultivar la serenidad y felicidad? El niño le contestó: - si te sigues de frente, te faltan como cinco mil kilómetros de camino; pero si lo haces en sentido contrario, puedes llegar en cinco minutos a tu destino.

Y tenía mucha razón; si buscamos la inagotable belleza y riqueza, basta con volvernos a nosotros mismos y serenar el corazón.

Ya no es secreto para nadie, que nuestro estado de naturaleza interna, determina la externa; insistamos pues con nuestros alumnos, a través del ejemplo, a hacerlos responsables de sus existencias; las adversidades nos ofrecen oportunidades de despertar y desarrollar las conciencias.

Ningún trabajador al servicio de la educación puede ni debe realizar su labor en contra de su voluntad; si lo hace, comete un imperdonable error; sólo tendrá éxito y le será bello y provechoso, cuando lo haga con amor.

Cierto, cada Ser Humano, transitamos y nos encontramos en diferentes niveles de experiencia y comprensión; yo le llamo evolución; pero todos podemos coincidir en una tarea que requiere de bondad y fraterna disposición. Sigamos educando para el autoconocimiento y liberación.

*IR