Fiesta del Señor Santiago


Por Hugo Carbajal el 21/07/2021 - 06:36

En Jiutepec, en Temixco, en Zacatepec y tal vez algún otro sitio de nuestro Estado, se celebra la Fiesta del Señor Santiago, uno de los 12 apóstoles. Esto que debería ser una conmemoración de orden cultural e histórico se ha conservado y promovido como una fiesta que pretexta el tema religioso.

Esto dice Jesús Bastante, periodista y escritor, en su novela Santiago en el fin del mundo, Club de Prensa de La Nueva España: “Hispania, siglo I. Tres extranjeros caminan, sin rumbo conocido, por la península. Uno de ellos, quien les dirige, no es otro que Santiago, el hijo del Zebedeo, hermano de Juan y discípulo de Jesús. Santiago era la fuerza, el impulso, el desborde de pasión. Todos escuchaban a Pedro, se deleitaban con Juan… pero si había que atreverse a dar un paso adelante, todos los ojos se dirigían al Hijo del Trueno.

“Ya lo indicaba su nombre, único en la estirpe de Jacob. «Dios nos protege», y Santiago siempre había estado dispuesto a dejarse la piel por los suyos. Nunca supo decir «no» a su maestro. Le falló mil veces, se quedó dormido mientras él necesitaba que lo acompañaran, en ocasiones soñó con un puesto en el futuro gobierno de la nueva Israel. Fue prepotente, soberbio, excesivo… pero jamás se negó a nada que Él le pidiera”.

Fue Santiago precisamente el apóstol que evangelizó España. Muchos siglos después, cuando los españoles luchaban contra los árabes para expulsarlos, el Rey de entonces SOÑÓ que ese apóstol venía en su corcel blanco blandiendo flamígera espada y luchaba contra los paganos e infieles moros. Es más, en algunas de sus estatuas exhibidas en los templos católicos aparece un moro tirado a las patas del caballo suplicando piedad.

Debido a ese sueño se propala el fanatismo del señor Santiago Mata-Moros, se le reza pidiendo su intercesión para obtener favores llamándole Santiaguito. Y sigue habiendo ferias… y toros… y bandas de viento… había también procesiones.

Muchos atentos lectores afirman que este fanático Rey confundía a Santiago con Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, quien sí combatió a los moros dando muestras de lealtad a ese rey que no la merecía, y a su pueblo… como buen Caballero. Por eso la gente clamaba: ¡Con Vos nos iremos Cid por yermos y por poblados! Y: ¡Qué buen vasallo si tuviese buen señor!

Esto dice Santiago (5, 1-6) en su Carta, escuchémosle con atención:

Contra los ricos

- “Y vosotros los ricos, llorad a gritos sobre las miserias que os amenazan.

-Vuestra riqueza está podrida, vuestros vestidos, consumidos por la polilla;

-vuestro oro y vuestra plata, comidos del orín, y el orín será testigo contra vosotros y roerá vuestras carnes como fuego.

-Habéis atesorado para los últimos días. El jornal de los obreros que han segado vuestros campos, defraudado por vosotros, clama, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

-Habéis vivido en delicias sobre la tierra, entregados a los placeres, y habéis engordado para el día de la matanza.

-Habéis condenado al justo, le habéis dado muerte sin que él os resistiera.

(Sagrada Biblia, Nácar y Colunga. XIV Ed. 1963).

Ese es el apóstol, ¿qué pasó con él una vez que denunció todos estos pecados e injusticias de los poderosos contra los pobres? Fue tomado preso, torturado y crucificado. Algunos aseguran que, incluso, le cortaron la lengua.

 ¿No se aplicarían todas estas denuncias contra quienes han gobernado nuestros países? Los últimos expresidentes por ejemplo; y todos los dictadores de la Nuestramerindia como Fulgencio Batista a quien ahora quieren resucitar los yanquis agrediendo a Cuba, Somoza, Pinochet, Stroessner, Bánzer, Videla…

Porque robaron los dineros del pueblo; no pagaron sus jornales a los campesinos; vivieron entregados a los placeres; condenaron a los inocentes… y se pasaron engordando para el día de la matanza. Sí, así dice, como marranos.

¿Quiere usted conmemorar -como buen creyente y mejor cristiano- al Apóstol Santiago? Comprométase por un cambio que no sólo elimine al Neoliberalismo sino al Capitalismo como tal, como la forma de la despiadada guerra contra la subsistencia que caracteriza los tiempos modernos.

Por lo pronto, vaya y vote por el SÍ. Propicie, con su participación, la implantación de la Justicia, rechazando la Impunidad, e impidiendo que continúen reinando el hambre, el despojo y la miseria en nuestros pueblos.

Eso sí sería una fehaciente prueba de que usted es un cristiano que no se pasa rezando y hace evidente la práctica de su Fe en el compromiso con la Justicia.

*IR