Poemas irreverentes


Por Miguel Arcadio Cruz el 10/06/2021 - 00:34

EN EL SIGUIENTE TOMO

Hoy,

en la mirada y la palabra,

quizá tu rostro, conocí virtudes y sueños,

tus espacios primarios.

Mañana,

en la representación de tus fantasías,

quizá tu cuerpo,

conoceré la incitación de tu alma,

tus espacios finales.

Y cuando te incorpores,

convulsiva, solitaria,

individualmente dispuesta, constante,

conoceré tu inspiración.

Así,

en el encuentro de tu rostro y cuerpo,

por bondad de vida,

seguirás siendo la misma.

 

Tu pasado, espera reunirse con el presente, éste con el futuro, tus virtudes y sueños con la incitación de tu alma, ésta con tu inspiración.

Ayer,

conociste, comprendiste,

viviste la magia natural de tu entorno.

Mañana,

en el siguiente tomo,

en el Génesis,

encontraré de ti, todo,

tus espacios primarios,

tus espacios finales,

el objeto de tu creación.

 

ANDROPAUSIA

En la carpeta del tiempo,

se guardan las cosas malas,

resentimientos, amarguras, malos olores, pasajes incómodos, pésimos ambientes, rencor.

En los archivos, la imaginación se avergüenza, se  tortura y actúa como en el drama.

En las cajas, se apilan papeles, lo que escribes, lo que dejas de escribir, lo que vives, lo que dejas de vivir.

En los entrepaños, abandonas, ordenas y dejas de ordenar, organizas, te arrepientes y se llenan de polvo, a veces los sacudes, pero también te olvidas.

En el escritorio, descansas, trabajas, piensas, flojeas, añoras, te hablas y te evalúas, también te calificas.

En el espejo, te observas, te ves joven, te ves viejo, a veces gordo a veces flaco, sano y enfermo.

Y continúas, y repasas, y dices de ti,

lo malo de ti, a veces te apruebas, a veces te repruebas y en la reflexión, te acuerdas y te arrepientes.

¿Por qué dejar pasar tanto tiempo?

para llegar a esto, para llegar a pensar que nunca pensaste por este día en el que regresar al tiempo sólo te daña.

¿Por qué fuiste tan frívolo para el pasado?

sí para el presente las vísceras te estrujan, te causan agruras, colitis y taquicardias.

¿Por qué dejar de gozar intensamente aquellos momentos?

en la familia y para la familia, con los amigos y sin los amigos.

¿Por qué dejar de apreciar?

los olores con todos sus perfumes, la naturaleza, los sabores, las notas musicales,

¿Por qué dejar de acariciar?

a tus hijos, a tu madre, a tu mujer, tus mascotas, a tu piel y la piel de ellos.

Envejeces y te enfermas, y no sabes que estás enfermo y te consume la depresión y cada día pasa y pasa, y el trabajo te consume y el estrés juega contigo, te engaña, te atormenta, te lastima y añoras, añoras lo que estuvo a tu alcance y dejaste ir.

¿Para qué tanta estupidez?

no lo entiendo, no lo entiendes, nadie lo entiende, pero estás todavía aquí y algo debes de hacer con tus enfermedades, tu próstata, tu depresión, tu estrés.

Anhela, siempre anhela.

*IR