La tragedia de México; ¿negligencia y corrupción?


Por Daniel Espina Pérez el 07/05/2021 - 01:42

Para las familias que perdieron a sus seres queridos en el accidente del tren metropolitano de la ciudad de México el pasado 3 de mayo de 2021, es irreparable la pérdida. Todos, quienes presenciaron el desplome en el momento que sucedía, quienes presenciaron unos minutos después de la tragedia y quienes han recibido la información por diferentes medios de comunicación, hoy, nos lamentamos de tan terrible hecho. En la era de una tecnología avanzada, sofisticada, en el mundo de los sensores, los pilotos automáticos, los sistemas inteligentes, ocurre una desgracia de una magnitud enorme, dañando la sensibilidad, la integridad personal, las pérdidas materiales, la imagen de un gobierno, pero lo mas grave, el gran impacto emocional que causa la perdida de la vida de un familiar.

Hoy, bajo una lluvia de justificaciones, de razonamientos lógicos e ilógicos, comentarios de especialistas y no especialistas, seguramente los deudos se encuentran en la incertidumbre, porque es común en estos casos, ya sea donde los responsables de las empresas sean particulares o paraestatales y no se recibe un apoyo material. Si ya de por si existe un grave daño psicológico por obvias razones, es complicado que encuentren una forma de solución a cada uno de los casos, de los fallecidos y heridos en el fatal accidente.

Independientemente de las condolencias, el pésame, la solidaridad y el acompañamiento que han recibido los familiares, no se percibe entre las notas periodísticas, entre las declaraciones mostradas en ruedas de prensa, en videos notificados en las redes sociales, la consternación sincera de los funcionarios que probablemente tengan una responsabilidad ante una negligencia, de una falta de decisiones para resolver condiciones técnicas que pudieran haber provocado el desplome, o por falta de mantenimiento , o por revisiones minuciosas que deben realizar técnicamente a las líneas de recorrido. Tampoco se percibe una disposición de dichos funcionarios, más que las declaraciones de Marcelo Ebrard de estar a disposición para que lo investiguen, con todo lo que ellos puede conllevar. 

Lejos de estas declaraciones y de la ingeniería forense que se realice en las investigaciones, los peritajes, los estudios técnicos por especialistas y que lleguen a las causas técnicas que provocaron el derrumbamiento de la trabe y por ende del tren, y que además es obligatorio realizar, también es momento de abrir los expedientes técnicos y hacer una especie de auditoría forense al proceso de la licitación de obra que sirvió para asignar el contrato o los contratos para la realización de las obras de la línea 12 del metro. En ella pueden surgir los vicios que traen los procesos de licitaciones de obras públicas en nuestro país, una práctica que se ha convertido en casi “instituida” con el famoso “moche” o “diezmo” y que tanto ha dañado a la calidad de las obras, la seguridad de los usuarios como hoy ocurrió y la dignidad de los profesionales del proyecto y la construcción, quienes tienes que entregar sendas cantidades de dinero para poder realizar obras, y que de ello ningún gobierno, federal, estatal o municipal queda salvado de esa sospecha. Y como decía mi abuelita, “a ver quien le pone el cascabel al gato” para proponer oficialmente lo anterior.

*IR