Dos costeñas con vocación por la educación.


Por Nicanor Pérez … el 20/04/2021 - 05:20

Las hermanas Inés y Evangelina Toralva Palacios, disfrutaron de una placentera niñez; compartiendo con sus vecinos de libertad, seguridad y alegría; en el poblado costeño El Carrizal; del Municipio de Coyuca de Benítez, de la Costa Grande de Guerrero; dicho poblado pintoresco, colinda con el mar abierto y la gran Laguna de Coyuca; está poblado de palmeras, manglares, ciruelos y marañones, entre otras especies vegetales; sus habitantes se dedican a la pesca, la agricultura y ganadería.

Antaño, en la mayoría de las poblaciones rurales, sólo se tenía la posibilidad de estudiar la Primaria; para continuar la preparación intelectual, se tenía que emigrar a una ciudad; y si la pretensión era una carrera profesional, era indispensable abandonar el hogar a temprana edad.

Inés que era dos años mayor que Evangelina, y con cierta intrepidez; decidió probar fortuna y se trasladó al estado de México a estudiar su Secundaria; poco después, llegó al Estado de Morelos para estudiar la Carrera de Maestra en danza; fue en ese tiempo que decidió animar a su hermana Evangelina para que la acompañara en el mutuo esfuerzo de labrarse un mejor porvenir.

Cuando se atraviesan momentos de estrechez, se comprende el mensaje del Eclesiastés: “En la vida habrá momentos para reír y habrá momentos para sufrir”; pero está dicho también que es en la adversidad donde se forjan los caracteres, y que en todo tiempo y lugar; es mejor esperar y luchar, que desesperar y abandonar.

Mientras Inés cursaba su carrera de Maestra en danza; Evangelina hacía lo propio, estudiando para Maestra de Primaria; ambas lograron su objetivo; la primera inició sus actividades profesionales en la Escuela Secundaria Técnica de Huitzilac Morelos; la segunda, en la Primaria 20 de noviembre, de la colonia Jiquilpan de Cuernavaca Morelos.

Tuve la fortuna de conocer a Evangelina Toralva Palacios, cuando coincidimos en la Normal Superior del Estado de Morelos; de caminar pausado y sin prisa; de gran nobleza de corazón y de espontánea y contagiosa sonrisa; al término de sus estudios decidió casarse, sin dejar de prestar sus servicios a nivel Primaria; estoy seguro que sus alumnos, sus compañeros, sus directivos y sus padres de familia; darán buen testimonio de su entrega y dedicación desplegados en su noble tarea al servicio de la educación.

A la Maestra Inés Toralva Palacios, la conocí en la insurgencia magisterial del 2008; cuando fuimos cesados injustamente y por todo un ciclo escolar no pudimos cobrar; ella fue una de las compañeras que nos brindó su apoyo solidario e incondicional; Ella estaba convencida, al igual que nosotros; que siempre es posible conseguir lo que sueñas; a condición de que pongas el corazón por delante, en aquello que te empeñas. 

Las hermanas Inés y Evangelina Toralva Palacios; después de haber dedicado los mejores años de su vida a la educación de la niñez y adolescencia; y de su amor pedagógico por sus alumnos, haber dejado constancia e infinidad de evidencias; hoy disfrutan de su digna jubilación; de su amados e inquietos nietos; viajan por diversas partes del mundo con libertad y sin preocupación; porque están contentas y satisfechas de haber cumplido con su noble misión.

*IR