Necesitamos sí, un nuevo proyecto


Por Hugo Carbajal el 14/04/2021 - 06:03

No es posible que haya mujeres y hombres que aún crean en Ricardo Anaya y panistas señalados por la Unidad Financiera, corruptos que recibieron millones de pesos vendiendo su voto en favor de la reforma energética.

Estas es la palmaria prueba de que si en algún ámbito de la realidad no se da la Racionalidad es precisamente ése, el ámbito político. Los argumentos y evidencias son inmediatamente descalificados.

Anaya es un petimetre desvergonzado que ha aprendido a mentir. Sus maestros panistas lo han domesticado de tal forma que niega los hechos, se asume como incorruptible y presume una moral espartana. La bolsa con los 6 millones 800 mil pesos que recibió en el estacionamiento de la Cámara de Diputados nunca existió. Según él no había necesidad porque ellos estaban convencidos de la venta de la energía a manos extranjeras.

Ese es precisamente el centro del problema. Lo hemos repetido una y otra vez. Los partidos de derecha a nivel internacional desean entregar nuestras riquezas naturales a empresas extranjeras, privatizar todos los recursos y nuestras tierras: Petróleo, gas, selvas, bosques, playas, mares y terrenos ricos en metales, oro, plata, estaño, litio… sobre todo este mineral que ha cobrado suma importancia.

Para los esos vendepatrias esa es la solución, convertirnos en sirvientes de las empresas como ya está pasando con los trabajadores de las minas, de las grandes cadenas comerciales y hoteleras en las ciudades urbanas y centros turísticos.

Necesitamos un nuevo proyecto de país basado en un serio análisis de la realidad actual. Los proyectos de gobierno deben estar orientados a:

Eliminar el hambre, la miseria y la pobreza que ha aumentado año con año y que castigan a la mayoría de nuestros pueblos. Deben enfrentar la corrupción generalizada y el saqueo de las riquezas nacionales y los bienes comunes.

El Estado debe recuperar su función de orientar la economía y poner los recursos estatales al servicio de la población en general. Los Congresos Nacionales deben ser el eco de las necesidades más apremiantes de la nación y los fiscalizadores de los atropellos a los derechos de los pueblos en general, de parte de los grandes grupos financieros del país como también de los medios de comunicación nacionales. Los sectores populares necesitan recuperar un estilo de vida y de trabajo que les devuelva alimentación, dignidad y participación.

Necesitamos retomar la integración latinoamericana para defendernos de las multinacionales y de los gobiernos de Estados Unidos y de Europa que han emprendido una nueva colonización de nuestro continente.

La resistencia a este neocolonialismo ha vuelto a Bolivia, Argentina y México, se mantiene en México, Venezuela y Cuba y progresa en otros países. Ojalá reaccionen Perú y Ecuador.

Porque, como afirma Stella Calloni, lo que nos pasa no sólo es doméstico. Debemos luchar contra algo muy poderoso que hace posible que existan en nuestra Amerindia los Macri en Argentina, los Bolsonaro en Brasil, los Duque en Colombia, los Lasso en Ecuador, los Orlando Hernández en Honduras. La oligarquía actual la ocupan estos gerentes de grandes empresas, avorazados que solo conocen el dinero, que no tienen ningún tipo de sentimiento de patria ni de pertenencia, que trabajan para la potencia dominante. A partir de ese momento ya no son una derecha nacional.

Hay coaliciones armadas, financiadas y manejadas desde Estados Unidos. Tenemos que empezar a estudiar estos procesos.

 

*IR